El hierro (Fe) se clasifica como un micronutriente, lo que significa que las plantas lo requieren en cantidades menores comparado con los macronutrientes primarios o secundarios. No deje que la clasificación lo confunda, puesto que el hierro es muy importante para la salud y el crecimiento de las plantas. Dentro de los micronutrientes, el hierro se necesita en grandes cantidades y su disponibilidad depende del pH del sustrato. Todos los micronutrientes, excepto el molibdeno, bajan su disponibilidad a medida que el pH del sustrato aumenta; por el contrario, aumentan su disponibilidad a medida que el pH del sustrato disminuye. El valor ideal de pH para los cultivos lo determina principalmente su capacidad para adquirir los micronutrientes.

Función del hierro: El hierro es un constituyente de varias enzimas y algunos pigmentos; ayuda a reducir los nitratos y sulfatos y a la producción de energía dentro de la planta. Aunque el hierro no se usa en la síntesis de la clorofila (el pigmento verde de las hojas), es esencial para su formación. Esto explica porqué la deficiencia de hierro manifiesta clorosis en las hojas nuevas.

Deficiencia de hierro: La deficiencia de hierro se expresa como una clorosis intravenosa en las hojas nuevas (las hojas son amarillas con venas verdes). Para determinar la causa de la deficiencia, primero examine las raíces. Las raíces de la planta que está enferma o estresada por el exceso de riego no absorven los nutrientes de forma eficiente, lo que causa clorosis. Es importante permitir que el sustrato se seque entre riegos para reducir el estrés de la planta y para hacer una aplicación apropiada de un fungicida a saturación cuando las raíces estén enfermas.

Si las raíces están saludables, envíe una muestra del sustrato y de tejido foliar de varias plantas a un laboratorio para su verificación. El pH del sustrato afecta directamente la absorción de hierro por parte de las plantas. Si el pH del sustrato sobrepasa los 6,5, el hierro se hace insoluble, esto dificultando la su adecuada absorción por la planta y resulta en deficiencias. El pH del sustrato se puede reducir acidificando el agua de riego o usando un fertilizante con una acidez potencialmente alta. Puesto que puede tomar algunas semanas corregir el problema, se puede usar el hierro quelado para acelerar el reverdecimiento de las plantas. El agente quelante más efectivo es el hierro-EDDHA. Sin embargo, el hierro-DTPA es casi tan bueno.

Si los análisis muestran que hay deficiencia de hierro en el sustrato y en los tejidos, pero que el pH del sustrato es normal, compruebe la proporción de aplicación del fertilizante. Fertilizar con proporciones bajas de nitrógeno significa que el hierro se está aplicando en proporciones bajas. Aumentar la proporción de aplicación del fertilizante puede resolver el problema. Sin embargo, las calibrachoas, las diascias, las petunias, las escévolas, las bocas de dragón, etc. requieren hierro adicional en niveles superiores a los que suministra la mayoría de los fertilizantes. Por lo tanto, es posible que necesite agregar quelatos de hierro a su programa de fertilización.

Otra razón para someterlo a análisis es revisar los niveles de los otros micronutrientes en el sustrato y en los tejidos. A menudo, los síntomas de deficiencia de manganeso y otros micronutrientes se ven como una deficiencia de hierro. Corregir una deficiencia de hierro no ayudará si existe deficiencia de otro micronutriente.

Toxicidad de hierro: La toxicidad del hierro ocurre debido a un pH bajo en el medio de cultivo o a una aplicación excesiva de hierro. La toxicidad hierro-manganeso, como se conoce normalmente, es más común en los geranios zonales, las caléndulas africanas, los lisianthus, las balsaminas de Nueva Guinea, las pentas u otros cultivos que prefieren que el pH del medio de cultivo sea de 5,8 a 6,6. De nuevo, pida un análisis del sustrato y de los tejidos para confirmar el problema. Si el pH del sustrato es un problema, pero está a menos de media unidad de pH más baja que el valor normal para la planta, alterne las aplicaciones del fertilizante con un fertilizante potencialmente básico (15-0-15, 14-0-14, 13-2-13, etc.) y, si se puede, absténgase de inyectar ácido.

Si el pH del sustrato está más abajo de media unidad del valor normal, remoje con bicarbonato de potasio o con caliza líquida. Con cualquiera de los productos, enjuague el follaje con agua limpia para retirar los residuos y evitar la fitotoxicidad. El bicarbonato de potasio 907 g / 379 litros (2 libras / 100 galones de agua) ajusta rápidamente el pH de un sustrato, pero aporta 933 ppm de potasio y aumenta los niveles de sales solubles en el sustrato. La caliza líquida no aumenta la CE y tiene un poder de permanencia más prolongado, pero toma una semana ajustar completamente el pH. Tenga presente que es abrasiva para los inyectores y requiere que la solución concentrada se agite.

Fuentes de hierro: Unas pocas fuentes de agua suministran hierro suficiente para la mayoría de los cultivos, pero es inusual. Típicamente, el hierro se suministra mediante un fertilizante y la mayoría de las plantas prefiere una proporción constante de aplicación de hierro de 1 ppm. Las plantas tales como: calibrachoas, diascias, petunias, escévolas, bocas de dragón, etc. prefieren proporciones más altas de aplicaciones de hierro, por lo que puede ser mejor darles suplementos de quelatos de hierro según lo sugerido anterior.

Fuente: agricultores.com

Cada planta requiere un suministro individual de nutrientes. Si sus plantas muestran síntomas agudos de deficiencia, usted los puede identificar con ayuda de nuestras fotos. Si reconoce cuál es el problema, nuestros productos le ayudarán a restablecer el contenido óptimo de nutrientes.

Con la nueva aplicación KALI-TOOLBOX, usted puede identificar ahora también directamente en el campo de cultivo los síntomas de deficiencia con su teléfono inteligente o su tableta. La aplicación gratuita le brinda no solo muchas fotos de gran valor informativo, sino también recomendaciones apropiadas para lograr una nutrición óptima.

Para descargarla en Google Play: Aplicación

Para descargarla en App Store: Aplicación

Fotos con los síntomas de deficiencia

Simplemente escoja su tipo de cultivo. A continuación, verá fotos y descripciones con los síntomas de deficiencia de los diferentes nutrientes.

Reconocer las deficiencias – a qué prestar atención

Las hojas afectadas dan a primera vista indicios valiosos. Algunos nutrientes, como potasio o magnesio, son muy movibles dentro de la planta. Estos son transportados por el floema hacia las partes más jóvenes de la planta, de tal forma que la carencia puede ser notada sobre todo en las hojas más viejas. Por el contrario, el abastecimiento insuficiente de azufre, manganeso o boro se nota primero en las hojas jóvenes. Estos nutrientes permanecen prácticamente inamovibles dentro de la planta. Las nuevas partes de la planta se forman sin contar con ellos, produciéndose necrosis o clorosis.

Fuente: agricultores.com

Sin el fitomejoramiento, tendríamos poco que comer y lo que tendríamos, no sería muy sabroso o nutritivo. ¡La mayor parte de los cultivos familiares para nosotros hoy en día ni siquiera existían en la naturaleza! La humanidad ha estado mejorando las plantas por 50.000 años para mejorar el rendimiento, la calidad y el sabor, y los fitomejoradores hoy siguen mejorando los cultivos con herramientas modernas como la biotecnología.

Modificación del Maíz

Hace unos 6,000 años, los agricultores mesoamericanos crearon selectivamente el maíz a partir del teosinte, una gramínea que no se parece en nada al cultivo actual. El teosinte tenía sólo de cinco a ocho centímetros de largo, 12 granos duros frente a los más de 500 granos blandos del maíz moderno. Los granos de teosinte podían romper los dientes, por lo que los fitomejoradores más antiguos eligieron para cultivar las variedades que producían granos más blandos. Desde el comienzo de la agronomía, los fitomejoradores han seleccionado variedades de cultivos para aumentar la producción y la calidad nutricional, la resistencia a plagas y enfermedades, y para una mejor apariencia y sabor.

Muchas de las primeras civilizaciones y sociedades pre-industriales fueron construidas en base al maíz. En 2500 AC, nuevas mejoras en el cultivo permitieron la formación de las principales civilizaciones precolombinas. Después de descubrir y comerciar con las Américas, los europeos comenzaron a mejorar el maíz para la producción local, que tenía granos de colores mixtos y más tarde, una variedad sólo amarilla fue desarrollada en Francia. Desde entonces, variaciones del maíz amarillo se han desarrollado en todo el mundo, incluyendo las variedades biotecnológicas que son resistentes a insectos y tolerantes a los herbicidas y a la sequía.
Hoy se cultivan casi 60 millones de hectáreas de maíz biotecnológico, representando el 30 por ciento del total mundial del cultivo. Los principales productores de maíz biotecnológico son los Estados Unidos, Brasil, Argentina, Sud África y Canadá.

Mejoramiento de Trigo

La domesticación del trigo comenzó hace 10.000 años, a partir de los trigos silvestres einkorn y emmer.  Con el tiempo, los cruces entre estas plantas y varias gramíneas resultaron en el trigo como la conocemos hoy en día. Esto permitió que los seres humanos se asienten y formen grandes comunidades.

El trigo se mantuvo prácticamente sin cambios hasta que el premio Nobel y agrónomo Norman Borlaug, desarrolló las variedades más fuertes y resistentes a enfermedades a mediados de los años 40s – 50s. Su trigo semienano provocó la “Revolución Verde” alrededor del mundo, lo que demuestra el impacto que el fitomejoramiento puede tener en la productividad y el rendimiento de los cultivos. Las variedades mejoradas de trigo de Borlaug ayudaron a salvar más de mil millones de personas del hambre.

Los científicos de las plantas actualmente trabajan en variedades de trigo biotecnológico para mejorar la resistencia a las plagas, a la sequía y a otros factores ambientes indeseables para los cultivos.

Revolución del Arroz

Los ancestros del arroz producidos en la India fueron domesticados por primera vez en China, con registros que muestra que los arrozales fueron cultivados en los 4000 AC en condiciones mojadas en el valle del río Yangtze; las variedades de secano existían en otros lugares. Ambos tipos están hoy alrededor del mundo, cada uno con sus ventajas adaptadas para ciertos climas.

El arroz no cambió mucho hasta que el Dr. Norman Borlaug y M. S. Swaminathan llevaron la revolución verde a Asia con variedades de arroz de alto rendimiento con tallos más cortos y más fuertes. Esta primera variedad se conocía como ‘lR8’. “Este arroz crecía más rápido debido a que su requerimiento de estatura para producir el grano era más corto. También podría producir más arroz y ser cosechado de forma mecanizada.

Hoy, hay variedades de arroz resistentes a la sequía y a las inundaciones, a las que se les atribuye en Asia la “Segunda Revolución Verde”. Los científicos de las plantas también han desarrollado arroz biotecnológico resistente a los herbicidas para controlar las malezas, que ha sido aprobado para su comercialización en América del Norte. Los científicos están trabajando en variedades de arroz biotecnológico con resistencia a insectos, enfermedades y factores abióticos de estrés como la sequía, salinidad y el calor extremo.

Avances con las Papas 

La papa fue domesticada por los nativos sudamericanos en las montañas de los Andes hace unos 7.000 – 10.000 años. Podía ser cultivada en casi cualquier clima en un corto tiempo y almacenarse durante largos períodos.

Hay miles de variedades de papa pero a nivel global, sólo unas pocas se consumen. Las variedades han sido elegidas en base a preferencias culturales. Por ejemplo, debido que las papas ‘Russet Burbank’ y ‘Yukon Gold’ son buenas para la hacerpapas fritas, los Estados Unidos cultiva más de ellas que la azul, “fingerling” (alargadas) o miles de otros tipos que se encuentran en Perú.

Los científicos han creado papas biotecnológicas que no se machucan o se ponen marrones y que producen menos de un compuesto indeseable, así como variedades con resistencia a los insectos. Los investigadores están desarrollando también rasgos biotecnológicos para la reducción de las manchas negras, la resistencia a enfermedades y para una mayor capacidad de almacenamiento en frío.

Trigo Semi-Enano: Gran Cultivo Mundial

El trigo semienano es la variedad de trigo dominante cultivada hoy en día; representa alrededor del 99 por ciento de la superficie mundial de trigo. Fue desarrollado en México a mediados de los años 40s – 50s por el Dr. Norman Borlaug, genetista, fitopatólogo y ganador del Premio Nobel de la Paz. Quien lo hizo con el fin de aumentar los rendimientos de trigo y hacer que el país fuera más autosuficiente en la producción de alimentos.

Trigo semienano versus el tradicional.

Borlaug dirigió el Programa Cooperativo de Investigación y Producción de trigo en México, una empresa conjunta entre el gobierno mexicano y la Fundación Rockefeller de los EE.UU. Él y su equipo tuvieron éxito en la búsqueda de un trigo de alto rendimiento, de baja estatura, resistente a las enfermedades y que se adaptaba a las condiciones locales.

Este el trigo tiene varias ventajas sobre el trigo normal, que es alto y ondulante. Este último se mueve con el viento, y si los granos en la parte superior de la planta son demasiado pesados, la planta se vuelca. Una vez que las espigas tocan el suelo, la planta se vuelve inutilizable. El trigo semienano es una planta más corta con un tallo fuerte, que no se caerá con el viento si la espiga se pone pesada. También toma menos tiempo para que la planta crezca a la altura necesaria para producir el grano. Además, el tallo más corto y más fuerte puede ser cosechado con cosechadoras y otra maquinaria pesada, haciendo la cosecha del trigo menos intensa en el uso de mano de obra. Por otra parte, la variedad de Borlaug es resistente a la roya del trigo (a excepción de una nueva cepa hoy llamada ‘Ug99’) y puede aprovechar grandes cantidades de fertilizante.
Para 1956, México se convirtió en autosuficiente para la producción de trigo gracias al trigo semienano. Esto condujo a la introducción de la variedad en la India y Pakistán a mediados de la década de 1960, donde como consecuencia se duplicó la producción. Luego, similares variedades para arroz y otros cereales fueron desarrolladas en Asia. De ahí comenzó la “Revolución Verde” – un movimiento al que se le atribuye salvar hasta mil millones de personas de la muerte por inanición.

Nada se va a comparar con los próximos 30 años, dice un pionero de la Biotecnología

En 2013 el Dr. Marc Van Montagu ganó el Premio Mundial de la Alimentación por sus logros innovadores en la fundación, desarrollo y aplicación de la biotecnología agrícola moderna.

Durante la década de 1960, junto con su colega investigador Jeff Schell, el doctor Van Montagu mostró cómo una bacteria de las plantas podría utilizarse como una herramienta para insertar genes de otro organismo en las células de las plantas. Eso hizo posible el desarrollo de cultivos con rasgos favorables, tales como aquellos que son resistentes a las enfermedades y a los insectos.

Hoy, la biotecnología moderna aporta eficacia y precisión para modificar los cultivos en una variedad de maneras útiles, pero de acuerdo con el doctor Van Montagu, sólo hemos arañado la superficie de su potencial.

“Nada en el pasado se compara con como será en 30 años,” dice el Dr. Van Montagu, que ahora es profesor emérito de genética molecular en la Universidad de Gante y presidente del Instituto de Difusión de Biotecnología Vegetal en Bélgica.

“Tenemos que ayudar a las plantas a adaptarse al cambio climático a través de la lucha contra las enfermedades y permitiendo una mejor absorción de los nutrientes y fertilizantes. Las características de interés son la tolerancia a la sequía, tolerancia a la inundación, un mejor desarrollo de las raíces, retraso de la maduración y almacenamiento de agua.”

El Dr. Van Montagu añade que una nueva generación de fitomejoradores debe inspirarse en la industria para realizar el potencial de la ciencia.

“El ejemplo de Norman Borlaug en el mejoramiento vegetal con el trigo semienano fue un éxito. Debemos juntar todas las especialidades y utilizar el conocimiento sabiamente. El fitomejoramiento es crucial para la producción de alimentos, pero tenemos que inspirar a los jóvenes a entrar en esta materia. Deben aprender cómo hacer productos para los problemas que tiene la gente.”

Fuente: http://agriculturers.com

Función del magnesio en la planta
Dentro de todas las formas de magnesio, la planta sólo absorbe el ión Mg2+. Esta asimilación se puede hacer tanto aportada en riego (fertirrigación) y posterior absorción radicular o en aporte foliar, a través de la penetración vía epidermis por las hojas.

Un cultivo medio realiza una extracción de magnesio que va desde 20 a 80 kg/ha. Tiene un papel fisiológico claro y clave para el desarrollo de cualquier planta. En esto que comentamos a continuación participa este elemento.

  • Elemento básico en la molécula de clorofila. Inverviene en el verdor de la planta. Representa el 2,7% del peso total, pero es indispensable.
  • Interviene en la síntesis y formación de proteínas. Carotenos y Xantofilas (formación de color en frutos) necesitan magnesio para cumplir determinados metabolismos básicos de la planta.
  • Reduce la transferencia de carbohidratos de las hojas y tallos a la raíz. En cultivos de raíz como patata, remolacha u otros hay que tenerlo muy en cuenta.
  • Aparece una gran sensibilidad a la luz. En verano, se pueden ver necrosis en las hojas por una falta de fotoregulación del cultivo.

molecula-de-clorofila-y-magnesio

Síntomas de deficiencia

Aunque el magnesio tiene mayor movilidad que el calcio, hay veces que bien por presencia de otros elementos antagonistas (potasio, sodio, calcio, etc.) como por la carencia propia de magnesio en el suelo, la planta pueda presentar síntomas de deficiencia.

Como el magnesio interviene en la fotosíntesis y en la molécula de clorofila, lo primero que podemos pensar es que una carencia de magnesio induce una clorosis en el cultivo.

La movilidad del magnesio es alta en la planta, por eso, al contrario que con el hierro, la carencia de magnesio suele aparecer en la parte inferior de cualquier cultivo. Es decir, en las hojas viejas.

Carencia de magnesio en pimiento

Aunque estemos abonado correctamente con aportes continuados de magnesio, puede ser que aparezcan clorosis de magnesio en la planta. Esto se debe sobre todo a grandes aportes de potasio en fase de maduración de frutos, reduciendo la asimilación de magnesio.

A modo de ejemplo, ésta sería el orden, por facilidad de absorción, de estos cationes:

Na+ > K+ > Mg2+ > Ca2+

Viene determinado por el tamaño de los iones y por la carga eléctrica. Menor tamaño y menor carga del catión tendrá mayor facilidad de absorción.

El agua de riego, una fuente de calcio y magnesio

Dependiendo de la zona donde nos encontremos, en muchas ocasiones y en función de la conductividad del agua, podremos aportar una gran cantidad de calcio y magnesio de forma gratuita.

Hay que pensar que este aporte no siempre es absorbible por la planta, ya que muchas veces viene bloqueado y guarda mucha relación con la cantidad que haya entre estos dos elementos.

Hay una regla que establece que para que haya una perfecta absorción de calcio y magnesio del agua de riego ha de tener una relación de 2 a 1 en adelante. Es decir, el doble de calcio que de magnesio. Y de ahí en adelante.

Interpretar el contenido de calcio y magnesio de un análisis de agua

Si cogemos un análisis de agua de laboratorio, podemos obtener una gran cantidad de información relevante para poder ahorrarnos dinero en la aportación de fertilizantes.

En este caso, tenemos que saber medir las unidades con las que se trabajan en estos análisis. Meq/L, ppm o mmoles/L.

Si nos vamos a un agua tipo en muchas zonas de España, con un pH de 8,5 y una conductividad de 1,2 mS/cm, podemos tener un gran aporte de calcio y magnesio, entre otros. En este ejemplo, la cantidad quedaría de la siguiente manera:

  • Calcio: 200 mg/L = 10 meq/L = 5 mmoles/L
  • Magnesio: 100 mg/L = 8,23 meq/L = 4,11 mmoles/L

Con esto, cubriríamos prácticamente las necesidades del cultivo de calcio y magnesio, por lo que no haría falta aportar estos nutrientes. Nos podemos imaginar el gran ahorro que obtendríamos con ello.

Magnesio en agua

Sin embargo, la regla comentada anteriormente nos dice que debe haber prácticamente una diferencia o ratio de 2 para que se produzca la máxima absorción de los dos nutrientes, por lo que podría ser adecuado, en la fase de cuajado y engorde de frutos, de aportar un extra de calcio (nitrato cálcico, por ejemplo).

Pongamos que el agua que tenemos es de grifo y tiene menor número de sales disueltas.Un caso con un pH prácticamente neutro (7,5) y una conductividad eléctrica de 0,45 mS/cm.

Éstos son los valores que podemos ver en el análisis de agua.

  • Calcio: 22 mg/L = 1,1 meq/L = 0,55 mmoles/L
  • Magnesio: 3 mg/L = 0,25 meq/L = 0,12 mmoles/L

En este caso, con un agua “plana”, hay que aportar calcio y magnesio, de forma que completemos los estándares recomendados en fertirrigación. Hasta 10 meq/L de calcio y 4 meq/L de magnesio.

Formas de aportar magnesio a la planta

Podemos encontrar muchas formas de aporte de magnesio, ya sea en forma quelada, complejada o sin aditivos mejorantes de absorción.

Las fórmulas más conocidas (y económicas) de aporte de magnesio son el nitrato de magnesio y el sulfato de magnesio. Cada una con una riqueza distinta de este elemento.

  • Nitrato de magnesio: 10,5% N (nitrógeno) y 15% MgO.
  • Sulfato de magnesio: 16,6% MgO y 32% SO3 (azufre).

También podemos encontrar, como hemos dicho, formas queladas o magnesio complejado con ácidos orgánicos.

Formas de quelación pueden ser los heptagluconatos, quelado EDTA, ácido hexahidroxi cáprico, etc.

Funte: Agricultores.com

En el mercado podemos encontrar una gran cartera de abonos y fertilizantes para aplicar mediante riego o por vía foliar. Sin embargo, no nos debemos olvidar que estamos “jugando” con productos químicos y, por tanto, existen ciertas incompatibilidades.

Cogemos un poco de ácido nítrico, lo mezclamos con urea, algo de calcio que le va bien a las plantas y, cómo no, un poquito de ácido fosfórico que también le irá bien. Lo mezclamos y nos encontramos con una precipitación de los líquidos que nos costará siglos quitar. Y, también, con una obstrucción de nuestros goteros que tendremos que solucionar manualmente o con estos métodos.

La importancia de saber qué añadimos al suelo

Aunque ya es un tema trillado en Agromática, no está de más volver a recordarlo. En los sacos de los abonos y fertilizantes que podemos comprar en almacenes agrícolas podemos ver números que no todo el mundo sabe interpretar.

Además, en el mercado podemos encontrar muchas formas de llegar al mismo sitio, pero por distintos caminos.

Pongamos por ejemplo que necesitamos aportar 100 U.F. (unidades fertilizantes) de nitrógeno a un cultivo, con lo cuál, podemos hacerlo de varias formas:

    • Nitrato amónico
    • N-32
    • Sulfato amónico
    • Ácido nítrico

Todas estas formas, con su distinta composición, son formas de aportar nitrógeno. Y eso que hemos puesto este ejemplo concreto, pues también lo podríamos haber realizado con fósforo y potasio, por ser los macronutrientes principales.

Ahora bien, ¿qué diferencias puede existir entre uno y otro?

Con el nitrato amónico (33,5% – 34,5%), aportamos una parte como nitrógeno amoniacal y otra parte como nitrógeno nítrico. Es decir, el nítrico es la forma más simple y asimilable, y la que más rápido efecto va a hacer en el cultivo. El amoniacal necesita nitrificarse, es decir, oxidar el amonio a nitrito.

Tranquilo, eso no lo haremos nosotros, sino la temperatura, los microorganismos silenciosos, etc.

Con el sulfato amónico aportamos todo el contenido en nitrógeno (21%) en forma amoniacal, por lo que no actuará tan rápidamente en el cultivo. Además, aportaremos azufre (60%) al suelo, interesante para suelos alcalinos (¡pero no para suelos ácidos!).

Ya hemos podido distinguir entre dos abonos que aportan nitrógeno al suelo. Ahora bien, para llegar a las 100 U.F. de nitrógeno habrá que aportar diferentes kilos de estos abonos:

    • Nitrato amónico (33,5%): 298 kg
    • Sulfato amónico (21%): 476 kg

Cuantos menos kilos se aporten, ¿más barato?

Todo depende de cómo esté el mercado. Si nos da igual utilizar uno u otro, dependerá de los precios de cada abono para decidir. Para seguir con el ejemplo anterior, si el nitrato amónico estuviese a 0,35€/kg, pagaríamos 104,3€ para completar esas 100 U.F. En cambio, con el sulfato amónico (0,22 €/kg) pagaríamos 104.72 €. ¡Casi igual!

Las incompatibilidades entre los abonos

Ahora bien, el ejemplo anterior de saber distinguir y elegir entre distintos fertilizantes que aportan el mismo nutriente (nitrógeno en este caso) no termina aquí, pues ahora vamos a lo que queríamos hablar en el artículo: las incompatibilidades.

Pongamos el caso que queremos añadir a nuestra abonadora un NPK con el fin de poder aportar al cultivo los nutrientes principales que necesita.

En este caso, habría que estudiar qué fertilizantes son o no compatibles, para no tener problemas de mezclas.

Veamos la siguiente imagen.

fertilizantes

Primero, aclarar una cosa:

I: incompatible.

X: compatibililidad limitada. Eso quiere decir que se pueden mezclar en el momento de abonar, pero no dejar mucho tiempo mezclados.

C: compatibles. ¡Todo Ok!

Si queremos abonar con sulfato amónico porque queremos descomponer la materia orgánica que tenemos y, además, aumentar el pH del suelo para liberar ciertos microelementos, debemos tener en cuenta que no podemos mezclarlo con nitrato cálcico (un abono muy común) ni con fosfato monoamónico. Este último, lo podríamos hacer con el nitrato amónico.

El calcio siempre ha sido muy puñetero. Hay veces que por mucho que aportemos Ca al suelo, nos salen problemas y deficiencias en el cultivo porque la planta no es capaz de movilizarlo. Incluso en los humanos pasa lo mismo y cuesta fijarlo, por lo que a menudo añaden vitaminas para ayudar en su asimilación. En la agricultura pasa lo mismo, solo que añaden elementos quelantes o citoquininas para facilitar su absorción radicular (o foliar).

Con el resto de fertilizantes también da problemas. Es muy puñetero. A menudo, obliga al agricultor a tener una segunda abonadora o bien, a abonar primero con una mezcla y luego otra sola para el calcio.

Como ves en la tabla, es incompatible casi con todo, exceptuando el ácido nítrico, el sulfato potásico y la urea, donde estos dos últimos hay que hacerlo en el momento de abonar.

FUENTE: agricultores.com

En la agricultura, se hacen menos análisis de suelo de lo que deberían, y lo que no sabemos es que se derrochan muchos fertilizantes y se pierde una cantidad de dinero mayor de lo que en sí mismo cuesta la analítica. Además, no nos vale pensar que lo que aportemos al suelo, aunque sea en mayor cantidad de lo que las plantas necesitan, podrán recuperarlo para los años siguientes, ya que muchos nutrientes, en especial el nitrógeno, se percolan y se pierde a capas profundas.

Total, tenemos un doble efecto negativo. La planta no aprovecha dichos nutrientes y aumentamos la contaminación del suelo y del agua, que de por sí ya está muy afectado.

Empezamos este artículo añadiendo estos dos temas interesantes y que están muy referidos a lo que os vamos a contar ahora.

  • Cómo interpretar un análisis de suelo
  • Como descifrar un análisis de agua

Valores de referencia en análisis de suelo

Una novedad que deberían ofrecer todos los laboratorios de análisis de suelo es proporcionar una tabla donde diga los valores medios de cada uno de los parámetros.

De esta forma, aún sin conocimientos, podemos realizar una interpretación adecuada de qué sucede en nuestro suelo. Lo ideal, posteriormente, es consultarlo con un ingeniero agrónomo, pero nos sirve de referencia inicialmente.

Valores de referencia análisis de suelo

Pasar los datos de meq/L a mg/L o ppm (partes por millón) es relativament sencillo y sólo necesitamos el peso molecular de cada uno de los elementos.

Nitrato (NO3-): 1 meq/L = 63 ppm = 1 mmol/L

Fosfato (H2PO4): 1 meq/L = 97 ppm = 1 mmol/L

Sulfato (SO4-): 1 meq/L = 48 ppm = 0,5 mmoles/L

Potasio (K+): 1 meq/L = 39 ppm = 1 mmol/L

Calcio (Ca2+): 1 meq/L = 20 ppm = 0,5 mmoles/L

Magnesio (Mg2+): 1 meq/L = 12,15 ppm = 0,5 mmoles/L

Conociendo estos valores, podremos saber si tenemos alguno en valores por encima de lo normal (reduciremos, por tanto, el aporte) y los que están por debajo de la media (aportaremos una cantidad adicional).

Precio medio análisis de suelo

Un análisis de suelo completo está en torno a los 80-90 €. El de agua algo menos. A priori, nos puede parecer una cantidad muy alta pero vamos a hacer la siguiente cuenta para abrirnos definitivamente los ojos.

Imaginemos que queremos cultivar un tomate en invernadero, con unas necesidades netas de calcio de 10 meq/L y 4 meq/L de magnesio.

Si tenemos unos valores adecuados de calcio y magnesio en el análisis de suelo, lo recomendable es no reducir dichos niveles y mantener una reserva o despensa adecuada. A partir de aquí, se podrá incrementar según vayamos aportando periódicamente materia orgánica.

Si tenemos guas con carga alta de conductividad (>2,5 mS/cm), muy probable, esas sales nos la están aportando cloruros, sulfatos, calcio, magnesio o sodio. No tanto nitratos, fosfatos o potasio.

Imaginemos que en el análisis de agua tenemos los valores siguientes:

  • Calcio (Ca2+): 13 meq/L
  • Magnesio (Mg2+): 5 meq/L
  • Sodio (Na+): 10,49 meq/L

Lo primero que tenemos que ver es si hay una buena relación entre calcio y magnesio. Se asume que si hay el doble de calcio que de magnesio, todo estos nutrientes que aporta el agua podrán ser absorbidos. Y de ahí en adelante (relación 2, 3, 4, etc.).

En el caso contrario, si tenemos más contenido de magnesio que de calcio o la relación Ca/Mg no llega a 2, tendremos que calcular el abonado para que, aportando nitrato cálcico, esta relación suba y no haya un bloqueo de suelos.

En tal caso, como las necesidades de calcio y magnesio del tomate de invernadero que hemos comentado anteriormente eran de 10 meq/L para calcio y 4 meq/L para magnesio, el agua de riego aporta sobradamente dichas necesidades.

Por tanto, ya hablamos de un ahorro en el aporte de fertilizantes ricos en calcio y magnesio. 

¿Cuánto? Vamos a verlo.

Pongamos un consumo de agua de 4.000 m3 por campaña y 1 meq/L de nitrato cálcico = 108 mg/meq.

Para aportar 10 meq/L de calcio y 4 meq/L de magnesio en continuo, para dicha cantidad de agua:

  • 4.320 kg de nitrato cálcico
  • 1970 kg de sulfato de magnesio.

Sólo poniendo el cálculo económico del nitrato de calcio, a 0,35 €/kg como supuesto, estaríamos hablando de un gasto de 1512 € por campaña. Ahora también habría que sumar el magnesio.

No siendo todo tan drástico, también hay que decir que por cada meq/L que se aporta de calcio también se hace de nitrógeno, por lo que ahorraríamos en el aporte de nitrato amónico o derivados.

Los datos importantes del análisis de suelo

De todos los valores que nos ofrece el análisis de suelo, y que podemos comparar con la tabla de valores de referencia, hay números muy importantes que tenemos que ver.

Materia orgánica

Estudiar el porcentaje de materia orgánica del suelo como factor importantísimo para conocer la despensa del suelo.

No sólo por los nutrientes que aportará en un futuro después de su mineralización, si no porque contribuye a mejorar las propiedades del suelo (drenaje, temperatura, población de microorganismos, etc.) y la capacidad de almacén de nutrientes que aportemos.

En definitiva. Un suelo rico en materia orgánica (1,5-2%) hace que los fertilizantes que aportemos en cobertera aumenten su absorción por las raíces y se disminuya su lixiviación o insolubilizaciones.

Fósforo Olsen

Básicamente es el contenido en fósforo que tiene el suelo, y muchas o la mayoría de veces están en contenidos altísimos.

Es normal encontrarnos valores 10 veces por encima de lo recomendable en suelos donde se trabaja de forma continua los suelos (explotaciones intensivas).

Esto es un inconveniente ya que este fósforo en cantidades altas en el suelo, sumado al aporte continuo de calcio del agua de riego (o lo que aportemos con el nitrato cálcico), hace que se forme precipitados insolubles para las plantas, como el fosfato tricálcico.

Con ello reducimos la efectividad del aporte de nutrientes y contribuimos a tener un suelo mucho más duro (precipitados de yeso y fosfatos) donde las raíces tienen inconvenientes para su desarrollo.

El contenido mineral del extracto saturado

El extracto saturado nos está diciendo qué pueden tomar las plantas de ese suelo cuando aplicamos agua  de riego y solubilizamos los minerales.

Si el contenido en nitratos, potasio, calcio y magnesio está en la media de los valores de referencia, tenemos una buena reserva de suelo para sacar el cultivo adelante.

Lo único que necesitamos es aplicar fertilizantes para mantener constantes dichos valores, pero no para su reposición.

Por el contrario, tener una “despensa” muy grande de estos nutrientes, incrementa en exceso la conductividad del suelo, reduciendo la productividad de nuestros cultivos.

FUENTE: Agricultores.com

Agroquímicos: Distancias Mínimas. Ministerio de Agroindustria

Buenas Prácticas Agrícolas : Zona de amortiguamiento