Los beneficiarios fueron 95 pequeños productores bovinos, que recibieron 15 hectáreas cada uno de Llorón y Digitaria para que no les falte forraje en invierno. El Gobierno sembró 1.425 hectáreas de megatérmicas.

Cuerpo: Mientras los otros  ocho departamentos de la provincia siguen recibiendo los kits del Plan de Fomento Productivo Rural, en Dupuy finalizaron las tareas del Plan Pasturas Sur, especialmente diseñado para esa zona de fuerte presencia ganadera, en la que muchas veces falta alimento para el ganado durante el invierno. Por eso el Gobierno sembró en los campos de los pequeños productores inscriptos (son los que tienen no más de 250 vientres avalados por el certificado de stock bovino que expide Senasa) un total de 1.425 hectáreas de pasturas megatérmicas, cuya eficacia ya fue probada. Se trata de 1.215 hectáreas de Pasto Llorón y otras 210 de Digitaria que beneficiaron a 95 criadores bovinos.

Los trabajos de siembra se realizaron en parajes y localidades de todo el sur: Buena Esperanza, Fortín El Patria, Batavia, La Maroma, Martín de Loyola, Unión, Los Overos, El Porvenir, Arizona, La Verde, Anchorena y zonas aledañas a todos ellos. Otra arista positiva para la economía local es que 13 contratistas de San Luis de las diferentes zonas donde se llevó a cabo el plan fueron los encargados de llevar adelante las tareas de siembra. Incluso en muchos casos los propios beneficiarios que contaban con las herramientas para llevar a cabo los trabajos de labranza sembraron su propio lote y prestaron servicios a campos vecinos, por lo que el plan generó mano de obra local en su totalidad.

A cada beneficiario se le entrego sin costo alguno semillas de pasturas megatérmicas, semillas de maíz y un kit de boyero eléctrico completo para la siembra, y además el Programa Producción Agropecuaria y Arraigo Rural los ayudó con el cierre de las 15 hectáreas a las que fueron destinadas las pasturas y con la clausura del lote, ya que el primer año hay que dejarlas crecer para luego pastorearlas con un buen manejo, por lo que también recibirán charlas de capacitación.

El Plan Pastura Sur tiene varios beneficios en el corto y el largo plazo. Permite aumentar la oferta forrajera en establecimientos de cría bovina, fomenta el uso de pasturas perennes y mejora los índices productivos de estos pequeños productores, cuyos porcentajes de preñez muchas veces se ven afectados por diversos factores relacionados con el clima, la falta de alimento y los problemas económicos para implementar un buen manejo.

“La cría de ganado bovino es la principal actividad pecuaria de San Luis. Esta actividad en la zona ha ido creciendo y es sabido que en áreas ambientalmente frágiles, cuando se excede la capacidad receptiva de animales se pueden generar daños irreversibles en el ambiente, lo que repercute de manera negativa en la producción”, explicó Agustín Martínez, uno de los funcionarios que más estuvo en contacto con los criadores durante el desarrollo del proyecto, por lo que conoce a fondo la realidad de la zona.

En un sentido amplio, a través de la incorporación de pasturas y tecnología de proceso, lo que busca el Gobierno es reforzar la estructura ecológica del ambiente, apuntando a la conservación de los recursos naturales y evitando comprometerlos para las generaciones futuras.

“Desde el punto de vista productivo, la utilización de pasturas implantadas y el cambio en la cultura productiva mediante el asesoramiento técnico y las capacitaciones permitirá incrementar la receptividad de estos campos, y por consiguiente aumentar la producción de carne por hectárea”, agregó Martínez, quien dio algunos detalles técnicos: “En relación a las labores de siembra, la densidad para el Pasto Llorón fue de 1,3 kilo por hectárea, mientras que la de Digitaria quedó en 5 kg/hectárea. Ambas pasturas se sembraron con un cultivo acompañante, en este caso fue maíz, con el fin de brindarle protección a la pastura”.

En Argentina el Pasto Llorón (cuyo nombre científico es Eragrostis Curvula)  se encuentra principalmente distribuido en el sur de Córdoba, San Luis, La Pampa, este de Mendoza y el oeste de Buenos Aires. En primavera crece en forma de matas de hasta un metro de altura y en verano florece para luego diseminarse a través de semillas. Es una megatérmica muy invasiva, posee una alta tolerancia a la sequía y al frío, es de fácil establecimiento, se adapta a suelos arenosos y de baja fertilidad, lo que hace que junto con la profundidad de las raíces sea una planta apta para combatir la erosión eólica y fijar médanos. Es resistente al fuego y al pastoreo, por lo que es recomendable también para su uso como especie forrajera, la virtud más valorada en Dupuy. “En líneas generales, la producción de materia seca total por hectárea varía entre 5.000 y 7.000 kilos, con la ventaja que es de muy  buena palatabilidad”, explicó el funcionario.

La Digitaria (Digitaria Eriantha) también crece en las mismas regiones que el Pasto Llorón. Es una hierba forrajera perenne originaria de Sudáfrica que se cultiva para pastoreo de ganado en América desde hace muchos años. Es muy apreciada por su resistencia a la sequía, su versatilidad en cuanto a los suelos y su rápido crecimiento. Es un pasto estolonífero, vigoroso, de porte semierecto, que cubre densamente el suelo. Puede alcanzar un metro de altura y crece en varios tipos de suelos, desde arenosos hasta arcilloso-pesados, prefiriendo los francoarcillosos y francoarenosos bien drenados. Tolera mal el exceso de humedad: si bien soporta cortos períodos de inundación el anegamiento prolongado la ahoga. Su producción de materia seca varía entre 4.000 y 7.000 kilos por hectárea y también es muy digerible para el ganado vacuno.

Los siguientes trabajos a realizar por los técnicos de la cartera ministerial incluirán las inspecciones de los lotes sembrados y brindar capacitaciones teóricas y a campo relacionadas al manejo de las pasturas megatérmicas.

Fuente: Diario de la Republica. 

Probaron con centeno, cebada y triticale con buenos resultados, porque estabilizan el suelo y captan y distribuyen mejor el agua de lluvia antes de los cultivos estivales.

Conocidos por los múltiples beneficios que aportan al suelo, tanto el centeno, la cebada como el triticale contribuyen a la sustentabilidad de los sistemas en regiones semiáridas, debido a que estabilizan el suelo y mejoran la captación y redistribución del agua de lluvia, entre otras características.

Especialistas del INTA-San Luis determinaron luego de algunos ensayos a campo que su incorporación planificada en las rotaciones protege el suelo de la erosión eólica y reduce hasta un 85% la densidad de malezas, lo que los convierte en una especie de "panacea" en momentos en los que esta vegetación indeseada está haciendo estragos en todo el centro del país.

Juan Cruz Colazo, especialista en manejo de suelos y cultivos de esa unidad del INTA, aseguró que “el uso de cultivos de cobertura es una tecnología cuya adopción creció considerablemente y, en la actualidad, forma parte del núcleo de políticas de conservación de suelos en la Provincia de San Luis”.

En la provincia predominan los suelos arenosos, susceptibles a la erosión eólica, una tendencia que se incrementa a medida que avanzamos hacia el sur, en el Departamento Dupuy, donde prácticamente toda la actividad rural se concentra en la ganadería justamente porque es muy difícil sostener una agricultura intensiva por la falta de agua (que además en varios sectores tiene arsénico) y de suelos aptos.

“Cultivos como el centeno nos permite controlar y reducir la pérdida de suelo”, indicó Colazo, quien aclaró: “Un estudio que comparó la tasa de erosión en suelos similares de San Luis y el sur de Córdoba determinó que, a pesar del bajo rendimiento del cultivo de cobertura, la erosión se redujo en un tercio. Y esto no es un dato menor”. Claro, la búsqueda es justamente por ese lado, entonces no interesan tanto los kilos por hectárea que pueda rendir una cebada o un centeno ya que el objetivo no es comercializar la cosecha, la ganancia está en la protección del suelo, por lo que a largo plazo se verá reflejada en el éxito de futuras campañas sobre esa misma superficie, que estará más protegida.

 

El desafío de las malezas

El control de las malezas resistentes es uno de los principales desafíos que enfrentan los sistemas de producción y los planteos agrícolas de San Luis no son la excepción. Desde el yuyo colorado (que fue la especie que más se desarrolló en los últimos años) hasta la tradicional roseta, los campos se fueron poblando de estas plantas que compiten con los cultivos de verano por el agua y la luz, causando estragos en los rendimientos. Sin embargo, esos estudios del organismo nacional realizados en el sur de San Luis mostraron reducciones de hasta el 85% en la densidad de malezas previo a la siembra de los cultivos estivales.

En este sentido, Colazo junto con el grupo de producción agrícola del INTA San Luis y referentes de los Programas Nacionales de Suelo y Agua, trabajan en el análisis y estudio de las especies de gramíneas y leguminosas que mejor se adaptan a zonas semiáridas, como las que presenta esta provincia y también el sur de Córdoba, donde la eficiencia en el uso del agua es un aspecto clave. “En una primera etapa, nos concentramos en establecer el costo hídrico de los cultivos de cobertura debido a que la humedad en el suelo no es algo que sobre aquí”, señaló el especialista, apuntando a la falta de agua en el primer metro, todo un desafío para la agricultura en el semiárido en una zona donde las lluvias están absolutamente concentradas en el período que va de octubre a marzo.

 

No afectan el consumo hídrico

Resultados de ocho años de investigación mostraron valores de costos hídricos medios que variaron entre 17 y 44 milímetros, un consumo similar al de regiones más húmedas y que al momento de siembra del maíz no generó una disminución en la oferta hídrica, por lo que quedó claro que el centeno, la cebada y el triticale no iban a cambiar la ecuación en cuanto al uso del agua de la napa. “Nuestro trabajo se centra en el estudio de las especies y las variedades, la fertilización, la fecha de siembra y el momento de secado óptimo y recomendados para San Luis”, expresó Colazo, quien ejemplificó que “el centeno, en especial sus variedades de crecimiento rápido, se destaca en la producción de materia seca frente a la cebada o el triticale”.

La fertilización nitrogenada es otro aspecto a tener en cuenta. “Si bien los efectos son indiscutidos, el aumento en los rindes de materia seca dependerá del contenido de agua que tenga el suelo al momento de la siembra, por lo que recomendamos las fechas más tempranas, que se dan en abril y mayo”, cerró Colazo.

Fuente: Diario de La Republica. 

La Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) informó que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) habilitó a la UNC como elaboradora, distribuidora y fraccionadora de fertilizantes y plaguicidas.

“A partir de este Registro, se abre la posibilidad para que, dentro de la UNC, todas las Unidades Académicas que estén investigando sobre producción de insumos biológicos (Biofertilizantes o Biocontroladores), fertilizantes o plaguicidas, puedan desarrollar sus productos y comenzar el registro en Senasa”, precisó la FCA.

“Este es un  paso fundamental para certificar un producto eficiente y seguro para el ambiente y la sociedad productora y consumidora de alimentos”, agregó la casa de altos estudios que dirige el decano Marcelo Conrero.

Un poco de historia.

Cabe recordar que, desde hace más de 30 años, docentes de la FCA están investigando sobre el uso de microorganismos para mejorar la sanidad y la productividad en cultivos de interés agropecuario.

Por ejemplo, hace casi diez años, el ingeniero Alejandro Pérez, de la Cátedra de Fitopatología, comenzó a trabajar en el aislamiento de hongos nativos de suelo del género Trichoderma, que poseen excelentes aptitudes para el control de patógenos fúngicos (a través de diferentes mecanismos de acción), además de estimular el crecimiento vegetal por la producción de hormonas, mejorar la disponibilidad de nutrientes presentes en suelos y sustratos; e inducir resistencia indirecta de enfermedades, sequía y diversas condiciones que puedan estresar a las plantas.

 

Hasta el momento, se lograron aislar más de 50 cepas de Trichoderma, además de otros géneros de hongos con excelentes aptitudes para controlar enfermedades causadas por otros hongos y nematodos fitopatógenos.

Dichos aislamientos se han experimentado y evaluado en más de ocho provincias y en más de 15 cultivos tanto intensivos como extensivos.

Además de los aislamientos, se investigan diferentes formulaciones para mejorar la adherencia, sobrevivencia y adaptación de los biocontroladores al ambiente.

Situación actual

Todo esto ha derivado en que, actualmente, se encuentre en proceso de inscripción un formulado líquido a base de Trichodermaatroviride “cepa alfacp8” que surge de la selección de las cepas antes mencionadas.

Dicho producto se está registrando en la FCA, bajo la marca comercial “TCbiolUNC”, siendo este el primer formulado comercial de un microorganismo para uso en la agricultura, registrado en la UNC.

CIAPA SL le da la bienvenida a sus nuevos siete Profesionales Ingenieros Agrónomos recién recibidos. 

El en día de ayer se realizó el acto de entrega de diplomas a los profesionales recibidos de la FICA y FCEJyS de la UNSL en Villa Mercedes-San Luis. 

Una vez más CIAPA SL afianza su compromiso con sus matriculados y da apoyo desde el inicio a los mismos. 

Los profesionales recibidos fueron:

Ing. Romina Sueldo junto al Ing. Miguel Cortéz.

Ing. Fernando Dalmasso junto al Ing. Ángel Cignetti.

Ing. Alfredo Suárez junto al Ing. Ángel Cignetti.

 

Ing. Jésica Cismondi junto al Ing. Cortéz. 

 

Ing. Cecilia Sosa junto al Ing. Cortéz. 

Ing. Dixon (Distinción por mejor promedio) junto al Ing. Cignetti

Ing. Bruno Di Carloantonio junto al Ing. Cortéz.

Así lo afirmó Federico Elorza, coordinador técnico de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe).

"Los productos registrados para la producción orgánica son más tóxicos que los de la producción agrícola"

 

Buscan fomentar el uso de las buenas prácticas y el uso responsable de fitosanitarios.

 

Con el propósito de comenzar a desmitificar el mal nombre que tienen los fitosanitarios en la sociedad, se desarrolla el primer Congreso Nacional de Fitosanitarios en la ciudad de Salta organizado por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), el Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (INTA) y el Ministerio de Agroindustria.

En el mismo se hizo hincapié en cómo poder cuidar la salud de los operarios y la de los consumidores y disminuir el impacto ambiental fundamentalmente con el manual de las buenas prácticas y el uso responsable de fitosanitarios.

"Hay una gran cantidad de productores que hacen muy bien las cosas y que se preocupan por usar las buenas prácticas.El problema está en las ovejas descarriadas que a veces hacen mal las cosas y el impacto mediático es muy fuerte. En este punto queremos trabajar y poder llegar con el mensaje", aseguró Federico Elorza, coordinador técnico de Casafe.

En este sentido, sobre la percepción de la sociedad sobre la aplicación de los productos, señaló que "hay mucho desconocimiento sobre lo que pasa tranqueras adentro. Para revertir esto hacemos jornadas de demostración para las autoridades y público en general con el objetivo de mostrar cómo se trabaja realmente”.

"Los productos registrados para la producción orgánica son más tóxicos que los de la producción agrícola"

Sin embargo, para poder alcanzar dicho objetivo, Elorza alertó que aún falta una Ley Nacional. En la actualidad, hay una heterogeneidad muy grande de legislaciones provinciales y municipales, muchas de ellas impuestas sin bases científicas: “Hay un proyecto armado en el Ministerio de Agroindustria pero la discusión es muy grande. Va a llevar un tiempo para que salga".

Por otro lado, Elorza hizo una comparación con la agroecología para ejemplificar el desconocimiento que hay sobre la actividad. En primer lugar aseguró que hay un pensamiento que éstos son excelentes y que la producción agropecuaria actual es un demonio. “En la producción orgánica se usan productos fitosanitarios de igual modo que ocurre en la producción estándar pero la única diferencia es que no dejan residuos. De todas maneras, los productos registrados para la producción orgánica son más tóxicos que los de la producción agrícola”, advirtió.

 

Fuente: Clarin.

 

En el Congreso Nacional de Fitosanitarios organizado por Casafe en Salta se pusieron en común las deudas y desafíos que plantean las leyes de Fitosanitarios y de gestión de Envases.

Estos son los puntos pendientes para la legislación del uso de agroquímicos

La ley de Envases ya fue aprobada pero aun no está hecha la reglamentación.

La ciudad de Salta es escenario esta semana de un debate fundamental para el agro argentino y para el conjunto de la sociedad: la regulación del uso y manejo de productos fitosanitarios. En el marco del primer Congreso Nacional de Fitosanitarios organizado por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) se dio una puesta en común sobre el estado actual de la legislación y los desafíos a futuro.

El primero en hablar fue Gustavo Páez Marquez, presidente de la Comisión Federal Fitosanitaria, una entidad que asesora a los organismos nacionales y provinciales en la elaboración de programas y legislación vinculadas con el uso de fitosanitarios. “Todas las legislaciones a nivel provincial y nacional plantean la figura de un asesor técnico para la aplicación, y muchas plantean la necesidad de una receta agronómica, lo que hace muy importante la figura del asesor”, remarcó Páez de entrada, y luego advirtió: “Son muy pocas las normativas provinciales que apuntan directamente a la capacitación. Es obligatoria solo para los asesores técnicos, pero vemos que es muy importante para el público en general y creemos que se debería avanzar en este sentido”.

Luego, el especialista puso el foco en la postergada Ley Nacional de Fitosanitarios, y remarcó que en ella “no están definidos los roles, obligaciones y derechos de todos los actores de la cadena”. También advirtió que “no existe un sistema de trazabilidad único para controlar el origen de los productos fitosanitarios”.

A su turno Daniel Mazzarella, ingeniero agrónomo de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos del Senasa, describió el proceso por el que debe pasar cada producto fitosanitario para ser aprobado y registrado por ese organismo, un procedimiento que responde a una resolución vigente desde 1999. “Analizamos la eficacia, se hacen análisis toxicológicos efectuados por profesionales ajenos al Senasa e independientes de las empresas, establecemos parámetros máximos de residuos a nivel nacional y tiempos de carencia. Los estudios se hacen en tres zonas agroecológicas distintas durante dos años”, describió, y agregó: “La aprobación de un producto no quiere decir que no pueda ser revisado. Si hay solicitudes se puede hacer nuevos análisis de riesgo sobre productos registrados”.

Por su parte Federico Landgraf, director ejecutivo de Casafe, mostró fotos del deficiente manejo que se hace actualmente con los envases de fitosanitarios en diversas zonas del país y las contrastó con el sistema brasilero de recuperación de envases, al que puso como modelo a seguir. “Hace 20 años sancionaron una ley que hoy les permite recuperar el 96 por ciento de los envases”, destacó.

En Argentina, la Ley nacional de envases se promulgó en octubre de 2016 pero aun falta su reglamentación. Landgraf destacó algunos de los puntos que promueve Casafe para la implementación de esta ley. “La responsabilidad es compartida por todos los actores, pero la responsabilidad principal la tiene el registrante del producto”, afirmó. Luego enumeró: “Se establece un sistema de trazabilidad. Se eliminan las trabas de interjurisdiccionalidad y se establece un sistema de gestión para los envases”.

Según su descripción, se establecerán centros de acopio transitorios que recibirán todo tipo de envases para luego clasificarlos según su tipo y facilitar su reciclado y vuelta al sistema.

“El cambio de paradigma y comportamiento que deberá hacer el productor es uno de los principales desafíos. Será su responsabilidad el triple lavado de los envases y el transporte a los centros de acopio”, destacó Landgraf.

De esta manera, con idas y vueltas y con mucho trabajo por delante, los actores implicados en la distribución y utilización de productos fitosanitarios buscan una solución para un problema que afecta a toda la producción agropecuaria y a la sociedad.

 

Fuente: Clarin. 

Agroquímicos: Distancias Mínimas. Ministerio de Agroindustria

Buenas Prácticas Agrícolas : Zona de amortiguamiento