En el Congreso Nacional de Fitosanitarios organizado por Casafe en Salta se pusieron en común las deudas y desafíos que plantean las leyes de Fitosanitarios y de gestión de Envases.

Estos son los puntos pendientes para la legislación del uso de agroquímicos

La ley de Envases ya fue aprobada pero aun no está hecha la reglamentación.

La ciudad de Salta es escenario esta semana de un debate fundamental para el agro argentino y para el conjunto de la sociedad: la regulación del uso y manejo de productos fitosanitarios. En el marco del primer Congreso Nacional de Fitosanitarios organizado por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) se dio una puesta en común sobre el estado actual de la legislación y los desafíos a futuro.

El primero en hablar fue Gustavo Páez Marquez, presidente de la Comisión Federal Fitosanitaria, una entidad que asesora a los organismos nacionales y provinciales en la elaboración de programas y legislación vinculadas con el uso de fitosanitarios. “Todas las legislaciones a nivel provincial y nacional plantean la figura de un asesor técnico para la aplicación, y muchas plantean la necesidad de una receta agronómica, lo que hace muy importante la figura del asesor”, remarcó Páez de entrada, y luego advirtió: “Son muy pocas las normativas provinciales que apuntan directamente a la capacitación. Es obligatoria solo para los asesores técnicos, pero vemos que es muy importante para el público en general y creemos que se debería avanzar en este sentido”.

Luego, el especialista puso el foco en la postergada Ley Nacional de Fitosanitarios, y remarcó que en ella “no están definidos los roles, obligaciones y derechos de todos los actores de la cadena”. También advirtió que “no existe un sistema de trazabilidad único para controlar el origen de los productos fitosanitarios”.

A su turno Daniel Mazzarella, ingeniero agrónomo de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos del Senasa, describió el proceso por el que debe pasar cada producto fitosanitario para ser aprobado y registrado por ese organismo, un procedimiento que responde a una resolución vigente desde 1999. “Analizamos la eficacia, se hacen análisis toxicológicos efectuados por profesionales ajenos al Senasa e independientes de las empresas, establecemos parámetros máximos de residuos a nivel nacional y tiempos de carencia. Los estudios se hacen en tres zonas agroecológicas distintas durante dos años”, describió, y agregó: “La aprobación de un producto no quiere decir que no pueda ser revisado. Si hay solicitudes se puede hacer nuevos análisis de riesgo sobre productos registrados”.

Por su parte Federico Landgraf, director ejecutivo de Casafe, mostró fotos del deficiente manejo que se hace actualmente con los envases de fitosanitarios en diversas zonas del país y las contrastó con el sistema brasilero de recuperación de envases, al que puso como modelo a seguir. “Hace 20 años sancionaron una ley que hoy les permite recuperar el 96 por ciento de los envases”, destacó.

En Argentina, la Ley nacional de envases se promulgó en octubre de 2016 pero aun falta su reglamentación. Landgraf destacó algunos de los puntos que promueve Casafe para la implementación de esta ley. “La responsabilidad es compartida por todos los actores, pero la responsabilidad principal la tiene el registrante del producto”, afirmó. Luego enumeró: “Se establece un sistema de trazabilidad. Se eliminan las trabas de interjurisdiccionalidad y se establece un sistema de gestión para los envases”.

Según su descripción, se establecerán centros de acopio transitorios que recibirán todo tipo de envases para luego clasificarlos según su tipo y facilitar su reciclado y vuelta al sistema.

“El cambio de paradigma y comportamiento que deberá hacer el productor es uno de los principales desafíos. Será su responsabilidad el triple lavado de los envases y el transporte a los centros de acopio”, destacó Landgraf.

De esta manera, con idas y vueltas y con mucho trabajo por delante, los actores implicados en la distribución y utilización de productos fitosanitarios buscan una solución para un problema que afecta a toda la producción agropecuaria y a la sociedad.

 

Fuente: Clarin. 

En el Congreso Nacional de Fitosanitarios organizado por Casafe en Salta se pusieron en común las deudas y desafíos que plantean las leyes de Fitosanitarios y de gestión de Envases.

Estos son los puntos pendientes para la legislación del uso de agroquímicos

La ley de Envases ya fue aprobada pero aun no está hecha la reglamentación.

La ciudad de Salta es escenario esta semana de un debate fundamental para el agro argentino y para el conjunto de la sociedad: la regulación del uso y manejo de productos fitosanitarios. En el marco del primer Congreso Nacional de Fitosanitarios organizado por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) se dio una puesta en común sobre el estado actual de la legislación y los desafíos a futuro.

El primero en hablar fue Gustavo Páez Marquez, presidente de la Comisión Federal Fitosanitaria, una entidad que asesora a los organismos nacionales y provinciales en la elaboración de programas y legislación vinculadas con el uso de fitosanitarios. “Todas las legislaciones a nivel provincial y nacional plantean la figura de un asesor técnico para la aplicación, y muchas plantean la necesidad de una receta agronómica, lo que hace muy importante la figura del asesor”, remarcó Páez de entrada, y luego advirtió: “Son muy pocas las normativas provinciales que apuntan directamente a la capacitación. Es obligatoria solo para los asesores técnicos, pero vemos que es muy importante para el público en general y creemos que se debería avanzar en este sentido”.

Luego, el especialista puso el foco en la postergada Ley Nacional de Fitosanitarios, y remarcó que en ella “no están definidos los roles, obligaciones y derechos de todos los actores de la cadena”. También advirtió que “no existe un sistema de trazabilidad único para controlar el origen de los productos fitosanitarios”.

A su turno Daniel Mazzarella, ingeniero agrónomo de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos del Senasa, describió el proceso por el que debe pasar cada producto fitosanitario para ser aprobado y registrado por ese organismo, un procedimiento que responde a una resolución vigente desde 1999. “Analizamos la eficacia, se hacen análisis toxicológicos efectuados por profesionales ajenos al Senasa e independientes de las empresas, establecemos parámetros máximos de residuos a nivel nacional y tiempos de carencia. Los estudios se hacen en tres zonas agroecológicas distintas durante dos años”, describió, y agregó: “La aprobación de un producto no quiere decir que no pueda ser revisado. Si hay solicitudes se puede hacer nuevos análisis de riesgo sobre productos registrados”.

Por su parte Federico Landgraf, director ejecutivo de Casafe, mostró fotos del deficiente manejo que se hace actualmente con los envases de fitosanitarios en diversas zonas del país y las contrastó con el sistema brasilero de recuperación de envases, al que puso como modelo a seguir. “Hace 20 años sancionaron una ley que hoy les permite recuperar el 96 por ciento de los envases”, destacó.

En Argentina, la Ley nacional de envases se promulgó en octubre de 2016 pero aun falta su reglamentación. Landgraf destacó algunos de los puntos que promueve Casafe para la implementación de esta ley. “La responsabilidad es compartida por todos los actores, pero la responsabilidad principal la tiene el registrante del producto”, afirmó. Luego enumeró: “Se establece un sistema de trazabilidad. Se eliminan las trabas de interjurisdiccionalidad y se establece un sistema de gestión para los envases”.

Según su descripción, se establecerán centros de acopio transitorios que recibirán todo tipo de envases para luego clasificarlos según su tipo y facilitar su reciclado y vuelta al sistema.

“El cambio de paradigma y comportamiento que deberá hacer el productor es uno de los principales desafíos. Será su responsabilidad el triple lavado de los envases y el transporte a los centros de acopio”, destacó Landgraf.

De esta manera, con idas y vueltas y con mucho trabajo por delante, los actores implicados en la distribución y utilización de productos fitosanitarios buscan una solución para un problema que afecta a toda la producción agropecuaria y a la sociedad.

EL 27 DE OCTUBRE 2017 SE REALIZÓ EN PARANÁ ENTRE RÍOS LA IV RAT DE LA FADIA.

EN ESA OPORTUNIDAD ASISTIERON 10 PROVINCIAS ARGENTINAS: CORRIENTES, BUENOS AIRES, SANTA FE, LA RIOJA, CORDOBA, SALTA, JUJUY, MENDOZA, SAN LUIS, SANTIAGO DEL ESTERO Y ENTRE RÍOS.

ESTA ÚLTIMA PROVINCIA, SE SUMA NUEVAMENTE, DESPUÉS DE PERMANECER FUERA DE FADIA POR ALGUNOS AÑOS.

EN ESTA REUNIÓN, SE DELINEARON LOS PASOS A SEGUIR PARA EL AÑO 2018 EN CUANTO A CONGRESOS Y JORNADAS NACIONALES, PROVINCIALES.

TAMBIÉN SE INFORMARON DE LOS AVANCES EN LAS GESTIONES REALIZADAS ANTE  ORGANISMOS NACIONALES COMO EL INTA, SENASA, INASE, INDEC.

LA TEMÁTICA QUE PRIMÓ ES LA JERARQUIZACIÓN DE LA PROFESIÓN Y LA AMPLIACIÓN DE LOS ESPACIOS DE TRABAJO PARA LOS INGENIEROS AGRÓNOMOS.

CIAPA SL SIGUE TRABAJANDO FUERTE PARA SUS MATRICULADOS. 

 

 

Foto: CIAPA SL.

Redacción: Ciapa SL

El día Lunes 9 de octubre se reunió la COPROSAVE y trato el tema Ley de fitosanitarios, dando un importante avance en el tema. 

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Un estudio demostró que Eleusine indica, presente en numerosos cultivos en la Argentina y el mundo, desarrolló una altísima resistencia al herbicida. Es capaz de soportar más de 25 veces la dosis recomendada gracias a una rara alteración genética favorecida por años de aplicación.

Por Sebastián Tamashiro

(SLT-FAUBA) Un estudio publicado en la revista científica Plant, Cell & Environment  confirmó que la maleza Eleusine indica, o pie de gallina, resiste como mínimo 25 veces la dosis recomendada por los fabricantes del glifosato. El uso continuado por décadas y las altas dosis aplicadas en producciones agrícolas de Malasia provocaron la aparición de una segunda mutación en el gen que le brinda a esta maleza resistencia al glifosato. La doble alteración genética tiene una probabilidad muy baja de aparecer en forma natural: una en un billón (1×10-12). ¿Qué solución tienen los investigadores?

Este evento sucedió en cultivos de arroz de Malasia, donde, al igual que en otros países, ya existían registros de resistencia al herbicida (como en la Argentina). Pero en esta ocasión, la resistencia dio un paso más: “Eleusine indica se encuentra en muchos agroecosistemas de todo el mundo, pero es la primera vez que aparecen dos variantes en un gen de esta maleza. A diferencia de las plantas que poseen una única mutación, las plantas con dos mutaciones no sufren ningún estrés al aplicarles el herbicida. Es como regarlas con agua”, resaltó Martín Vila Aiub, docente de la Cátedra de Ecología de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) e investigador independiente del Conicet.

Vila Aiub, quien realizó los experimentos en la University of Western Australia en conjunto con la FAUBA/CONICET y el Australian Herbicide Resistance Initiative (AHRI), explicó: “Si la dosis recomendada de glifosato es de un kilo por hectárea, estos mutantes naturales pueden seguir creciendo y reproduciéndose aun cuando son expuestos a 25 kilos de glifosato por hectárea. En los ensayos para medir resistencia usamos esa dosis como máxima, pero tranquilamente podríamos haber seguido observando lo mismo con 30 ó 50 kilos por hectárea”.

La aparición de esta doble alteración genética se encuentra relacionada con las décadas de aplicación de glifosato en dosis crecientes. Vila Aiub afirmó que el uso continuo del pesticida aumenta las probabilidades de estos eventos: “Un mutante resistente aparece en una frecuencia muy baja, pero como tras la aplicación mueren todas las plantas sin resistencia, en poco tiempo, los lotes terminan llenándose de plantas resistentes”.

Sin embargo, el investigador reveló la forma de combatir la multiplicación de esta elevada resistencia en los mutantes dobles: “Esta resistencia es muy costosa para la planta. Es decir, crece a tasas muy bajas y produce pocas semillas porque destina a la resistencia los recursos que podría usar para crecer. Por ello es la clara ganadora si se aplica el herbicida. Lo único que la mantiene en el sistema agrícola es el uso del glifosato. Dar un descanso en el uso de este herbicida reduce de forma drástica en los lotes la frecuencia de esta doble mutación”.

En cuanto a la situación local, advirtió que la especie se encuentra en la Argentina, incluso con resistencia reportada al glifosato, y que aún no saben si tiene la doble mutación, pero que, sencillamente, puede aparecer si continúa la alta dependencia en el uso de este herbicida como única herramienta de control químico de las malezas.

El costo de la resistencia 

Hace 20 años, varios investigadores predijeron que era difícil que surgiera una resistencia al glifosato en las malezas. La realidad demostró lo contrario. Y en el caso particular de pie de gallina, la naturaleza muestra que tiene formas de evadir hasta agentes de estrés tan eficaces como este herbicida. Desde el punto de vista evolutivo, la aparición esta resistencia es un evento raro. “La aparición de una única mutación resistente tiene una probabilidad de suceder de una planta en un millón. Mientras tanto, la probabilidad de que surja un doble mutante es de una en un billón, puesto que implica una segunda mutación en una planta que ya posee la primera. Las probabilidades se multiplican”.

El docente de la FAUBA explicó que el pie de gallina con la doble mutación generó una barrera de defensa muy alta contra el glifosato, lo cual le permite mantenerse en el tiempo tras las sucesivas aplicaciones. Asimismo, agregó que si el lote entra en descanso, la frecuencia de este gen de resistencia desaparecería en tres o cuatro años.

No obstante, aclaró que por razones económicas se suele recurrir a otros herbicidas, generalmente más costosos para el productor y con mayor impacto ambiental. “Desde el ámbito científico podemos prevenir y recomendar buenas prácticas de manejo de la resistencia, pero suelen tomarse decisiones pensando sólo en el corto plazo”.

El famoso glifosato

El investigador contextualizó la situación del glifosato: “Es el herbicida más usado en la agricultura mundial para el control de malezas desde hace dos décadas. Puede controlar numerosas malezas y es un potente inhibidor de un metabolismo sólo presente en plantas y bacterias”.

Para Vila Aiub, en la Argentina también es el herbicida más utilizado desde la década del 90, luego de la entrada de la soja, el algodón y el maíz transgénicos. Sin embargo, en Europa, el glifosato no se usa de forma masiva porque no se aprobó legalmente ningún evento transgénico de resistencia al glifosato. El paquete tecnológico así lo requiere.

“La aparición de resistencia en malezas puede darse con cualquier otro herbicida que se aplique de modo continuo. Hasta hace un tiempo no se advertía en las etiquetas, pero recientemente en nuestro país, la compañía que manufactura el producto comenzó a advertir en la etiqueta la posibilidad de que se genere resistencia”, cerró.

Fotos: Prensa SLT-FAUBA

Fuente: El Semiarido

El Jueves 5 de Octubre CIAPA reunió con el ministro de Medio Ambiente, Campo y Producción, Sergio Freixes y su equipo técnico y trataron diferentes temáticas qué afectan al sector agropecuario. 
Durante el encuentro se dialogó en torno a las diferentes acciones que desarrolla el Gobierno de San Luis y que involucran a los profesionales matriculados en el Colegio. También se abordaron detalles del proyecto de modificación de la Ley de Fitosanitarios, de la Cuenca El Morro, de los planes de Manejo de Suelo y Forestación, y de los cultivos de maní, entre otras temáticas.

 

Redacción CIAPA

Foto: MMACyP