Actualmente, damos una importancia vital al aporte de fertilizantes, la mayoría de ellos de procedencia inorgánica, para conseguir los resultados productivos deseados. Vamos a estudiar su relación con la relación C/N. En la mayoría de ocasiones, dicho aporte sobrepasa con creces las necesidades de las plantas y, sin embargo, muchas veces parece que nos quedamos cortos.

Lo que está sucediendo es que no estamos aprovechando todas las posibilidades que un suelo adecuado y en buenas condiciones podría otorgarnos. La respuesta o el rendimiento de los fertilizantes inorgánicos (nitrato amónico, nitrato cálcico, sulfato de potasio, etc.) está enormemente influenciado por las condiciones positivas o negativas que tengamos en el suelo.

Dicho suelo, como ente, es un conjunto de variables de las cuales tenemos una gran oportunidad para modificarlas y mejorarlas a nuestro antojo. Por eso, hoy vamos a hablar de algo tan importante como la relación Carbono Nitrógeno o relación C/N del suelo. Algo que nos aporta mucha información y que podemos ver como dato en cualquier análisis de suelo.

¿En qué consiste la relación C/N de un suelo?

Como su nombre indica, la relación C/N del suelo indica el ratio entre el contenido en carbono y el contenido en nitrógeno que pueda tener un suelo. No es algo medible o un valor cuantitativo. Es un concepto adimensional como cualquier otro ratio, por ejemplo, económico o bursátil.

Sin embargo, en base a los contenidos medios que se consideran entre la media o aceptables podemos buscar una solución a nuestro posible problema. Tener mucho contenido en nitrógeno frente a carbono en el suelo o viceversa reduce el potencial que podemos obtener de nuestros cultivos y es algo fácilmente corregible.

Más tarde estudiaremos algunos casos concretos.

La prevalencia de la fase vegetativa o reproductiva con la relación carbono nitrógeno

Al fin y al cabo, este valor, lo que nos ofrece es predecir el desarrollo que pueda tener en la planta según la disponibilidad de nitrógeno o carbono que pueda tener el suelo. Si tenemos una relación C/N o relación carbono nitrógeno alta, estamos diciendo que hay una prevalencia del contenido de carbono (carbohidratos) sobre el contenido en nitrógeno.

Como todos sabemos, este elemento, el nitrógeno, es el que garantiza el crecimiento vegetativo de la planta, pues a partir de él la planta es capaz de transformarlo en aminoácidos y éstos en proteínas (estructuras más complejas formadas por una cadena o agrupación de aminoácidos).

relación C/N en un suelo

Los valores medios y aceptables de la relación carbono nitrógeno del suelo

Como decíamos, era fundamental saber a qué valores nos enfrentamos o cual es el objetivo que tenemos que conseguir para tener un suelo de buena calidad. Aunque varíe dependiendo de la textura del suelo y el cultivo que lo alberga, son valores bastantes aproximados y generales.

En cuanto a la relación C/N, vemos que el valor medio se sitúa entre 8,5 y 11,5. Como dijimos, es un valor adimensional que evalúa la concentración del carbono frente al nitrógeno. Ahora también vamos a ver un ejemplo de lo que sucede si los valores de la relación carbono nitrógeno o C/N se disparan o se quedan cortos.

Relación C/N < 8,5: falta de energía. Alta liberación de nitrógeno mineral.

Relación C/N entre 8,5 y 11,5: suelo equilibrado. Control en la liberación de nitrógeno mineral y el contenido en carbono del suelo.

Relación C/N > 11,5: suelo con exceso de carbono y exceso de energía.

La microbiología útil del suelo vive a expensas de utilizar carbono y nitrógeno en la transformación de la materia orgánica o en el aporte de sustancias que sí son asimilables por las raíces, como ácidos orgánicos, enzimas, sustancias de interés hormonal, etc. La relación C/N controla el desarrollo de dicha microbiología así como el proceso de mineralización de la materia orgánica.

No buscamos un producto orgánico que libere toda su “energía” o materia prima en corto periodo de tiempo (nitrificación del nitrógeno orgánico a NH4+ y éste a NO2- y NO3-).

Según la etapa fisiológica en la que nos encontremos (y esto a menudo suele ocurrir en las primeras fases de desarrollo), la liberación de nitrógeno puede ser muy alta y de poco rendimiento, ya que no llegan a entrar en contacto las sustancias nitrogenadas con las raíces.

Por consiguiente, tenemos un desaprovechamiento masivo del nitrógeno, una percolación o lixiviación alta y una gran contaminación del subsuelo o el manto acuífero.

fertilidad del suelo y relació CN

La relación C/N en el compost o materia orgánica

Algo diferente ocurre en la relación C/N de la materia orgánica, que suele tener valores medios bastante más altos y sufre otro proceso distinto de descomposición durante su proceso. Los ritmos de formación de los restos vegetales o animales en materia orgánica sufre un proceso mucho más rápido de descomposición que en un suelo natural, de ahí que los valores cambien.

En este artículo explicamos cómo funciona la relación C/N en el compost y los valores medios. De esta forma podemos controlar el proceso de formación de éste, en base a saber qué productos o restos vegetales, de cocina o animales aportar. Lo ideal es tener una relación C/N entre 25 y 40 en la materia orgánica. Un valor mucho más alto que el 8,5-11,5 de un suelo.

La relación C/N en el interior de la planta

Ahora bien. La relación C/N, como hemos visto, se puede producir en la materia orgánica (con un valor único), en el suelo (con otro rango de valores) y en la planta. Podemos evaluar multitud de datos y comprobantes para saber si la nutrición de nuestra planta es equilibrada con la relación C/N.

Sabemos que hay carbono (carbohidratos) formados durante el proceso de fotosíntesis, y también sabemos que hay nitrógeno que absorben a través de aplicaciones foliares, en fertirrigación o ayudado por organismos que fijan el nitrógeno atmosférico en cierto tipo de plantas (leguminosas y otras).

Por tanto, habiendo carbono y habiendo nitrógeno circulando en la savia, podemos desarrollar una tabla comparativa para ver qué valor C/N es el adecuado, aunque no se pueda medir.

producción de frutos y relación CN

Relación C/N según el crecimiento de la planta

En las primeras fases de desarrollo de una planta, hay una velocidad de crecimiento, formación de tallos y producción de hojas vertiginoso. Lo que ocurre es que la planta demanda mucho nitrógeno para transformarlo en proteínas. Es decir, hay una relación C/N (carbohidratos frente a proteínas) muy reducido.

En resumen, toda la energía se aprovecha en crecimiento de tallos. De flores y frutos aún no hay que hablar porque no existe en el cultivo.

Una vez la planta adquiere un tamaño considerable y su adaptación al medio es total, empieza a demandar otros nutrientes en lugar de nitrógeno. ¿Fisiológicamente qué es lo que ocurre?

No se forman tantas hojas ni tallos ni el crecimiento de la raíz es tan veloz. Recordar que una gran parte de esos carbohidratos (50% o más) se destina a las raíces, buscando su crecimiento. Por tanto, se acumula carbohidratos en reserva y la relación C/N aumenta. Es decir, hay más relación de carbohidratos que de nitrógeno.

Podríamos hablar de que hay un exceso de energía almacenada. En términos animales, la planta “engorda”. Cuando hay un exceso de energía o un balance positivo en energía, pensamos en opciones de reproducción, dado que estamos en una situación cómoda. La planta, en este momento, empieza a utilizar esos carbohidratos en producir flores, cuajar frutos y, en un futuro, engordarlos y madurarlos. Se encuentra en una fase reproductiva.

FUENTE: agricultores.com

En la agricultura, se hacen menos análisis de suelo de lo que deberían, y lo que no sabemos es que se derrochan muchos fertilizantes y se pierde una cantidad de dinero mayor de lo que en sí mismo cuesta la analítica. Además, no nos vale pensar que lo que aportemos al suelo, aunque sea en mayor cantidad de lo que las plantas necesitan, podrán recuperarlo para los años siguientes, ya que muchos nutrientes, en especial el nitrógeno, se percolan y se pierde a capas profundas.

Total, tenemos un doble efecto negativo. La planta no aprovecha dichos nutrientes y aumentamos la contaminación del suelo y del agua, que de por sí ya está muy afectado.

Empezamos este artículo añadiendo estos dos temas interesantes y que están muy referidos a lo que os vamos a contar ahora.

  • Cómo interpretar un análisis de suelo
  • Como descifrar un análisis de agua

Valores de referencia en análisis de suelo

Una novedad que deberían ofrecer todos los laboratorios de análisis de suelo es proporcionar una tabla donde diga los valores medios de cada uno de los parámetros.

De esta forma, aún sin conocimientos, podemos realizar una interpretación adecuada de qué sucede en nuestro suelo. Lo ideal, posteriormente, es consultarlo con un ingeniero agrónomo, pero nos sirve de referencia inicialmente.

Valores de referencia análisis de suelo

Pasar los datos de meq/L a mg/L o ppm (partes por millón) es relativament sencillo y sólo necesitamos el peso molecular de cada uno de los elementos.

Nitrato (NO3-): 1 meq/L = 63 ppm = 1 mmol/L

Fosfato (H2PO4): 1 meq/L = 97 ppm = 1 mmol/L

Sulfato (SO4-): 1 meq/L = 48 ppm = 0,5 mmoles/L

Potasio (K+): 1 meq/L = 39 ppm = 1 mmol/L

Calcio (Ca2+): 1 meq/L = 20 ppm = 0,5 mmoles/L

Magnesio (Mg2+): 1 meq/L = 12,15 ppm = 0,5 mmoles/L

Conociendo estos valores, podremos saber si tenemos alguno en valores por encima de lo normal (reduciremos, por tanto, el aporte) y los que están por debajo de la media (aportaremos una cantidad adicional).

Precio medio análisis de suelo

Un análisis de suelo completo está en torno a los 80-90 €. El de agua algo menos. A priori, nos puede parecer una cantidad muy alta pero vamos a hacer la siguiente cuenta para abrirnos definitivamente los ojos.

Imaginemos que queremos cultivar un tomate en invernadero, con unas necesidades netas de calcio de 10 meq/L y 4 meq/L de magnesio.

Si tenemos unos valores adecuados de calcio y magnesio en el análisis de suelo, lo recomendable es no reducir dichos niveles y mantener una reserva o despensa adecuada. A partir de aquí, se podrá incrementar según vayamos aportando periódicamente materia orgánica.

Si tenemos guas con carga alta de conductividad (>2,5 mS/cm), muy probable, esas sales nos la están aportando cloruros, sulfatos, calcio, magnesio o sodio. No tanto nitratos, fosfatos o potasio.

Imaginemos que en el análisis de agua tenemos los valores siguientes:

  • Calcio (Ca2+): 13 meq/L
  • Magnesio (Mg2+): 5 meq/L
  • Sodio (Na+): 10,49 meq/L

Lo primero que tenemos que ver es si hay una buena relación entre calcio y magnesio. Se asume que si hay el doble de calcio que de magnesio, todo estos nutrientes que aporta el agua podrán ser absorbidos. Y de ahí en adelante (relación 2, 3, 4, etc.).

En el caso contrario, si tenemos más contenido de magnesio que de calcio o la relación Ca/Mg no llega a 2, tendremos que calcular el abonado para que, aportando nitrato cálcico, esta relación suba y no haya un bloqueo de suelos.

En tal caso, como las necesidades de calcio y magnesio del tomate de invernadero que hemos comentado anteriormente eran de 10 meq/L para calcio y 4 meq/L para magnesio, el agua de riego aporta sobradamente dichas necesidades.

Por tanto, ya hablamos de un ahorro en el aporte de fertilizantes ricos en calcio y magnesio. 

¿Cuánto? Vamos a verlo.

Pongamos un consumo de agua de 4.000 m3 por campaña y 1 meq/L de nitrato cálcico = 108 mg/meq.

Para aportar 10 meq/L de calcio y 4 meq/L de magnesio en continuo, para dicha cantidad de agua:

  • 4.320 kg de nitrato cálcico
  • 1970 kg de sulfato de magnesio.

Sólo poniendo el cálculo económico del nitrato de calcio, a 0,35 €/kg como supuesto, estaríamos hablando de un gasto de 1512 € por campaña. Ahora también habría que sumar el magnesio.

No siendo todo tan drástico, también hay que decir que por cada meq/L que se aporta de calcio también se hace de nitrógeno, por lo que ahorraríamos en el aporte de nitrato amónico o derivados.

Los datos importantes del análisis de suelo

De todos los valores que nos ofrece el análisis de suelo, y que podemos comparar con la tabla de valores de referencia, hay números muy importantes que tenemos que ver.

Materia orgánica

Estudiar el porcentaje de materia orgánica del suelo como factor importantísimo para conocer la despensa del suelo.

No sólo por los nutrientes que aportará en un futuro después de su mineralización, si no porque contribuye a mejorar las propiedades del suelo (drenaje, temperatura, población de microorganismos, etc.) y la capacidad de almacén de nutrientes que aportemos.

En definitiva. Un suelo rico en materia orgánica (1,5-2%) hace que los fertilizantes que aportemos en cobertera aumenten su absorción por las raíces y se disminuya su lixiviación o insolubilizaciones.

Fósforo Olsen

Básicamente es el contenido en fósforo que tiene el suelo, y muchas o la mayoría de veces están en contenidos altísimos.

Es normal encontrarnos valores 10 veces por encima de lo recomendable en suelos donde se trabaja de forma continua los suelos (explotaciones intensivas).

Esto es un inconveniente ya que este fósforo en cantidades altas en el suelo, sumado al aporte continuo de calcio del agua de riego (o lo que aportemos con el nitrato cálcico), hace que se forme precipitados insolubles para las plantas, como el fosfato tricálcico.

Con ello reducimos la efectividad del aporte de nutrientes y contribuimos a tener un suelo mucho más duro (precipitados de yeso y fosfatos) donde las raíces tienen inconvenientes para su desarrollo.

El contenido mineral del extracto saturado

El extracto saturado nos está diciendo qué pueden tomar las plantas de ese suelo cuando aplicamos agua  de riego y solubilizamos los minerales.

Si el contenido en nitratos, potasio, calcio y magnesio está en la media de los valores de referencia, tenemos una buena reserva de suelo para sacar el cultivo adelante.

Lo único que necesitamos es aplicar fertilizantes para mantener constantes dichos valores, pero no para su reposición.

Por el contrario, tener una “despensa” muy grande de estos nutrientes, incrementa en exceso la conductividad del suelo, reduciendo la productividad de nuestros cultivos.

FUENTE: Agricultores.com

 

El paisaje de Big-Data

Probablemente ha escuchado el término big-data mencionado a lo largo de la industria de la tecnología y a menudo extraviado. Esto es especialmente cierto cuando se trata de la agricultura.

El Big-Data se caracterizan por el volumen, la variedad, la velocidad, la variabilidad y la veracidad. ¡La agricultura tiene esto en espadas!

Volumen – 350 millones de acres de la granja a través de los EEUU solamente.

Variedad – diferentes tipos de cultivos, tractores, proveedores de tecnología, formatos de datos.

Velocidad – Los tractores ahora están registrando 100 puntos de datos a 5 Hz en cada operación.

Variabilidad – tipos de suelo, los patrones de lluvia, la temperatura, los eventos de tormenta, necesito decir más!

Veracidad – malas conexiones celulares, condiciones ambientales adversas, muchos puntos de quiebre.

¡La agricultura califica como un gran participante del Big-Data!

El sector agrícola está bien situado para aprovechar la tecnología de Big-Data y muchas empresas están contribuyendo a su éxito. Todos los principales fabricantes de tractores han incorporado sensores en sus equipos y los conectan a la nube. Los investigadores científicos del clima han creado las soluciones del tiempo específicamente para la agricultura. Han surgido innumerables iniciativas que desarrollan todo tipo de sensores en campo para capturar las condiciones del suelo, la humedad, la salud de los cultivos y otros puntos críticos de datos.

El resultado final sin embargo es a menudo una sobrecarga de datos.

A esto se suman los complejos y siempre cambiantes aspectos ambientales de la producción de cultivos causados por los cambios en los patrones climáticos. La sobrecarga de datos se convierte rápidamente en caos de datos.

Aquí es donde grandes soluciones de Big-Data realmente puede brillar.

La Ilusión del Big-Data

Las compañías de AgTech hacen referencia a sus soluciones de Big-Data, la nube, el análisis de datos y otras jergas técnicas que son inteligentes pero no siempre ilustran el verdadero valor para el productor. Ahora estoy seguro de que muchas de estas empresas son bien intencionadas, pero de mis observaciones muchos de ellos ni siquiera están rascando la superficie de lo que se necesita o lo que es posible en nuestro emergente mundo de grandes datos.

Recoger muchos datos es una cosa. Convertirlo en conocimientos prácticos que se traducen en valor económico y mayores márgenes de beneficio para el agricultor es otra historia. Las compañías de AgTech deben poner en las yardas duras y subir la pirámide de datos al conocimiento en nombre de sus clientes. En última instancia AgTech deben llegar a la sabiduría, pero eso es otro artículo en sí mismo. Lo primero es lo primero.

Escalar la pirámide es una pendiente resbaladiza con muchas partes móviles para desarrollar las soluciones necesarias de Big-Data para obtener desde el comienzo de la temporada hasta la cosecha y demostrar un claro valor económico a lo largo del camino.

La gran oportunidad del Big-Data

Entonces, ¿por qué los grandes datos son importantes para la agricultura?

Big-data es esencialmente el uso de computadoras muy potentes para realizar tareas de análisis de datos que no pueden ser realizadas fácilmente por los seres humanos en una computadora con el software convencional. Consideremos los flujos de datos continuos que a menudo se transmiten 24/7 con información cambiante sobre el clima, los cultivos, variabilidad espacial, equipos agrícolas y otros sensores de monitoreo de condiciones. Las soluciones automatizadas e inteligentes de Big-Data son esenciales.

El Big-Data puede comenzar a descubrir cuestiones y tendencias que no siempre son obvias para cualquier individuo. Técnicas matemáticas sofisticadas como el aprendizaje automático también entran en juego.

Es innecesario decir que la identificación de estas tendencias y percepciones es un resultado realmente importante para el sector agrícola. La agricultura es dura y a veces muy aislada para los productores.

“¿Cómo sé lo que otros agricultores están haciendo en las mismas circunstancias en sus granjas?”

Típicamente los productores están tomando decisiones para su granja basada en prácticas tradicionales de manejo de cultivos, recomendaciones de su agrónomo y conversaciones en la cafetería local. Pero, ¿cómo saber si hay una decisión más óptima que se ha hecho en otros lugares sobre la base de la experiencia previa?

Aquí es donde los grandes datos y benchmarking pueden ayudar.

La promesa del Big-Data

Imagina que un agricultor está a punto de plantar maíz en su finca con tipos de suelos que van desde suelos ligeramente arenosos (poca capacidad de retención de agua) hasta suelos de arcilla pesada (alta capacidad de retención de agua). Añadir a esto algunos campos con crestas escarpadas y laderas laterales y otros con grandes regiones planas que dan lugar a un drenaje deficiente. Ya hay numerosas consideraciones con la topografía, la gestión del agua superficial y ni siquiera hemos empezado a lidiar con la variabilidad del clima.

Las decisiones sobre qué plantar, cómo manejar el cultivo y las acciones a tomar a lo largo de la temporada son complejas. También es difícil saber lo que podría haber sido una vez que la temporada ha terminado y la cosecha ha terminado.

¡Sí, la agricultura es compleja y dura!

Big-data no busca la causalidad. En cambio, busca tendencias. Big-data no intenta decirte por qué un resultado particular ha ocurrido, pero puede decirte que el resultado es óptimo y representativo de un conjunto de datos muy amplio. Piense en ello como un ensayo de campo muy grande.

Agregando los resultados a través de un gran número de granjas con características similares, Big-Data puede buscar tendencias que no eran antes obvias. Esto puede corresponder a las variedades de semillas* con un tipo de suelo determinado basado en las condiciones climáticas predichas. Esta misma variedad de semilla puede haber tenido un desempeño muy diferente en otros tipos de suelo o diferentes patrones climáticos.

Es el papel de las plataformas de Big-Data y sus algoritmos subyacentes analizar esta información y determinar qué variedades de semillas lograrán el rendimiento máximo a través de los diversos tipos de suelo y condiciones de cultivo. Esto minimiza la necesidad de ensayos de campo por cada productor y en su lugar se basa en los resultados a través de un anónimo conjunto de datos reales del mundo real.

*Optimizar la variedad de semillas a las condiciones locales es uno de los muchos resultados posibles de las soluciones de datos grandes.

Privacidad de Big-Data

Mucho se ha escrito acerca de la privacidad y seguridad del Big-Data y con razón. Sin embargo, para los productores que optan por seguir el camino del Big-Data y dar permiso para compartir sus datos de forma anónima, reciben un valor significativo a cambio. En la ágil economía Ag de hoy, con bajos precios de las materias primas, esta información puede significar la diferencia entre girar un beneficio y programar otra reunión con el gerente del banco local.

Las compañías independientes que no están motivadas financieramente por vender otros productos y están comprometidas a mantener los datos privados, están liderando el cargo. El retorno de la inversión de las soluciones agregadas de grandes datos que proporcionan información de toma de decisiones imparcial que se utilizan para proporcionar información útil se están volviendo demasiado valiosa para pasar por alto.

El gran futuro de los datos

La buena agricultura es a menudo sobre la gestión de riesgos. ¿Qué plantar? ¿Cómo administrar? ¿Cuándo cosechar? Todas estas son decisiones críticas y las circunstancias en las que se realizan también cambian de año en año. Diferentes híbridos de semillas, nueva tecnología de plantones, cambios en soluciones químicas y de fertilizantes, todos ellos juegan su parte en el proceso de toma de decisiones. ¡Sin mencionar el clima!

Big-data es un camino para los agricultores y la industria en su conjunto para obtener sus brazos alrededor del problema y entregar paso a los resultados económicos. A medida que grandes volúmenes de flujo de datos continuo y a veces desestructurado fluyen a la nube, los algoritmos de datos grandes reducirán los números buscando ideas y valor.

En última instancia, el Big-Data proporcionará respuestas antes de que un productor sepa qué preguntas hacer.

Más allá del papel de los grandes datos en la agricultura está la racionalización del flujo de trabajo y la facilidad de uso de estos sistemas de software de última generación. Es fundamental que la industria en su conjunto continúe refinando las soluciones técnicas para que sean intuitivas para el agricultor. Las herramientas deben ser interoperables entre diferentes conjuntos de datos del fabricante, sin importar si el tractor es rojo, amarillo, azul o verde. Maíz, trigo o arroz. La interoperabilidad de la información es un requisito previo para el análisis de grandes datos.

La economía de la agricultura puede seguir siendo difícil en el corto plazo. Sin embargo, la perspectiva a largo plazo es brillante. Las plataformas AgTech de última generación que maximizan el Big-Data están abriéndose camino en el ecosistema agrícola y conducirán a un enorme valor económico y mejorarán considerablemente la gestión de riesgos para los productores.

Así que la próxima vez que el término Big-Data mencionado en los medios de comunicación, toma nota porque se convertirá en una parte crítica del paisaje agrícola en los próximos años.

Si se hace correctamente, el Big-Data no será ni siquiera obvio. Será una simple cabeza hasta el smartphone de un productor que hay un problema potencial vale la pena echar un vistazo antes de que comience a afectar el rendimiento y el costo del dinero.

El Big-Data generará retornos económicos significativos en los próximos años. ¡Con los duros precios de las materias primas de hoy, cuanto antes mejor!

Traducido por Agriculturers.com

FUENTE ORIGINAL

Se invertirán U$S 7 millones para incrementar la capacitad instalada y se firmó un contrato para proveer al estado nacional electricidad durante 20 años. 

 

Este es el primer biodigestor que se instaló en la planta de Huinca Bio.

 

El proyecto para producir energía verde y sustentable en Huinca Renancó, una localidad de 10.000 habitantes en el sur de Córdoba, se está haciendo cada vez más grande. En el marco del programa RenovAr Ronda 1, la empresa Huinca Bio firmó hace unos días un contrato con el estado nacional para ser proveedora de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa).

 

Es un paso clave para el horizonte de un proyecto que va a utilizar la basura de ocho localidades de esta región de Córdoba (el Departamento General Roca), que está en el límite con La Pampa, para producir biogás que luego se transforma en electricidad.

 

“El contrato es importante porque el estado se compromete a garantizarnos la compra de la energía que vamos a generar y a un precio determinado”, le contó a Clarín Rural Juan Manuel Rossi, titular de Huinca Bio y presidente de la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe), una de las patas de esta sociedad de la que también participa la Cooperativa de Electricidad y Servicios Anexos de Huinca Renancó (CEHR).

La mayor parte de los fondos para construir la primera planta los aportó el Ministerio de Agroindustria, en el gobierno anterior. En la actualidad hay capacidad instalada para producir 120 kw de electricidad por hora a partir del procesamiento de entre 6 y 7 toneladas de basura orgánica, que se “mezclan” con la producción de 200 hectáreas de sorgo de alto valor energético (es un híbrido forrajero azucarado).

 

“A partir de la compra de un motor más grande podemos llevar la generación de la primera planta a 500 kv hora y con la segunda vamos a alcanzar los 1.662 kw (1,62 megavatios) que nos comprometimos a aportar a Cammesa”, explicó Rossi.

 

Con este objetivo en la mira, en Huinca Bio la idea es acceder a un crédito del Banco Nación para financiar este importante salto en la generación de energía (se necesitan U$S 7 millones de dólares más), que también implica cuadruplicar la cantidad de hectáreas de sorgo que se van a utilizar (de 200 a 800 hectáreas). En total, la inversión es de U$S 10 millones.

 

En el proyecto, además del trabajo conjunto entre Fecofe y la cooperativa de energía de Huinca, también fue central el asesoramiento de los ingenieros del Grupo IFES (una empresa que se incubó en la Facultad de Agronomía de la UBA) y de técnicos del INTA, que asesoraron en la elección del híbrido y otras cuestiones agronómicas.

 

El proceso para convertir la basura en biogás tiene varias etapas. Francisco Della Vecchia, socio gerente del Grupo IFES, se lo explicó a Clarín Rural hace uno meses. Una vez que se separan los residuos orgánicos en la planta de clasificación, se ingresan a una serie de tolvas para terminar de sacar los restos de plástico y vidrio, entre otros elementos. Los residuos se trituran y se les inyecta agua.

De esta etapa sale un “puré orgánico”, que en un tanque especial se mezcla con el sorgo “energético” y luego se lo lleva al biodigestor, el lugar en donde efectivamente se produce el biogás que utilizan los generadores eléctricos para producir electricidad.

 

Así, se logran dos objetivos: se reutilizan los residuos orgánicos que se generan en estas localidades (los secos se reciclan) para producir bioenergía y el proceso, además, deja un subproducto, que es un fertilizante (en formato líquido y sólido) que los productores pueden utilizar en pasturas, verdeos y también en el sorgo.

 

En esta zona, en la que la oferta hídrica suele ser reducida (a pesar de lo que sucedió en las últimas semanas), el sorgo es un cultivo que tiene un potencial interesante. En una buena campaña, los lotes dejan unas 50 toneladas de materia verde por hectárea y en los años más secos como mínimo se cosechan unas 20 toneladas de materia verde por hectárea.

 

“A nosotros nos interesó la idea porque se puede replicar en otras localidades rurales con muy buenos resultados ambientales y energéticos”, destacó Rossi. Ahora, Huinca Bio tiene 18 meses para poner en funcionamiento la segunda planta y comenzar a abastecer de energía a la red nacional. Se estima que el proyecto generará nueve puestos de trabajo directos y unos 30 indirectos, por la logística y el transporte.

Fuente: Clarin.

La iniciativa pretende bajar el precio final para los consumidores y reactivar la industria frigorífica.

 

El plan, fue anunciado por Alberto Rodríguez Saá en su discurso legislativo, establece una gestión integrada para los seis frigoríficos construidos con fondos provinciales.

El ministro de Medio Ambiente, Campo y Producción, Cristian Moleker, explicó que para bajar el precio final de la carne esta nueva modalidad reduce o elimina el valor agregado que generaban algunos intermediarios.

“Precio San Luis” para leche y hortalizas locales

En cuanto a la producción hortícola, Moleker dijo que ya comenzaron las tareas con la comunidad boliviana, a la que se le prestaron 24 hectáreas en el predio de “Sol Puntano”, donde también se está ampliando la superficie bajo riego para aumentar el volumen de verduras, destacó la Agencia de San Luis.

Algo similar sucede en Villa Mercedes, cuyo plan se encuentra en los últimos tramos, elaborado conjuntamente con la Municipalidad de esa ciudad. También se sumó al Ministerio de Educación para integrar a todas las escuelas agrarias de la provincia.

Paralelamente, la tarea del Ministerio se extiende al mercado lácteo, donde con los tamberos chicos de la provincia desarrollarán una usina de la que saldrá leche envasada con el “Precio San Luis” y con la meta de alcanzar el autoabastecimiento.

Fuente: infocampo

“En términos generales, se esperaban entre 5 y 10 quintales más respecto a lo que se está obteniendo. En soja de primera, si bien hay buenos rindes y los promedios siguen en los 40 qq/ha”, indicó la BCR.

“En términos generales, se esperaban entre 5 y 10 quintales más respecto a lo que se está obteniendo. En soja de primera, si bien hay buenos rindes y los promedios siguen en los 40 qq/ha, a medida que progresa la cosecha aumenta la desazón. Hasta los cuadros de zonas altas han decepcionado. En muchos de ellos se esperaba alcanzar los 50 quintales pero el efecto de los temporales de lluvias fue más allá de lo que se evaluó en su momento. Las máquinas hacen evidente la falta de uniformidad que se refleja en las tolvas. Sin pronósticos de lluvias por delante, la cosecha de soja avanza sin tomar descanso en el sudoeste de Córdoba y centro-sur de Santa Fe, extendiéndose sobre el 60% del área. Sin embargo, el norte de Buenos Aires no logra encaminarse. El atraso es notorio. Los 200 a 350 mm que recibió la zona en lo que va de este mes se están haciendo sentir: el deterioro de los caminos,  la falta de piso, y la alta humedad demoran las tareas. Esta zona lleva cosechado solo un 25%. Para los próximos días se esperan condiciones estables que permitirán avanzar con la cosecha; entretanto el lunes se prevén precipitaciones sobre la región. Los acumulados se mantendrían por debajo de los 20 a 30 mm”, detalla el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

La Guía Estratégica para el Agro, informó que “la recolección se extendió sobre un 60% de la superficie en el centro sur santafesino y el sudoeste de Córdoba. Si bien esta última zona recibió algunas lloviznas el martes 18/04, las tareas habían avanzado con firmeza el fin de semana. Los rendimientos promedios siguen fluctuando entre los 40 qq/ha, pero a medida que progresa la cosecha aumenta el desazón entre los productores. Las expectativas de rindes eran mayores que la que están midiendo las cosechadoras. El buen aspecto que venían trayendo las sojas no se ve reflejado en los rindes: en los alrededores de El Trébol los pisos llegaron a los 20 qq/ha”.

“Los 200 a 350 mm de agua han colapsado el norte de Buenos Aires. Los alrededores de Junín, Rojas y Chacabuco fueron las zonas más afectadas por las lluvias de abril y la cosecha de soja lleva varios puntos de atraso. Aquí la recolección solo avanzó sobre un 25% del área y la logística cada vez está más complicada. El deterioro de los caminos y la falta de piso no permiten el ingreso a los lotes. Aquellos más afortunados han podido levantar parte del cultivo pero no pueden sacar la mercadería. Muchos se están volcando al uso del silo bolsa”, destacó el GEA de la BCR.

Y finalizó: “tomó impulso la cosecha de soja de segunda. Se reavivan las esperanzas de mejorar los resultados de la campaña. Los rindes rondan los 35 qq/ha y en los mejores lotes los resultados tocan los 42 qq/ha. Los maíces, por su parte, siguen a la espera de que se levanten los lotes de soja para continuar con su recolección. El avance fue prácticamente nulo, por lo que el guarismo se mantiene en 70%”.

Fuente: infocampo

Agroquímicos: Distancias Mínimas. Ministerio de Agroindustria

Buenas Prácticas Agrícolas : Zona de amortiguamiento