Es por una disposición de la Anmat publicada hoy en el Boletín Oficial. Contienen químicos no permitidos.

Los dos productos contienen químicos que pueden ser nocivos para la salud.

 

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió hoy el uso y comercialización en todo el país del plaguicida"Super Flow" y del insecticida "Fogertin" por "tener químicos que no están permitidos para la venta libre, ya que pueden ser nocivos para la salud".

El Departamento de Productos de Uso Doméstico de la Anmat inspeccionó la sede de la firma "Insumos y Masivos SRL" y resolvió prohibir la comercialización del "Super Flow" en sus formatos de caja de cartón, botella plástica y sachets, así como del aerosol insecticida "Fogertin", según la disposición publicada hoy en el Boletín Oficial.

"En el rótulo no se indica tipo de venta, pero en el frente se observa el uso en el hogar, deduciendo el tipo de venta libre. Además, se declara como uno de los principios activos al plaguicida 'DDVP' al 7 por ciento, cuando está prohibido su uso en productos de venta libre", argumentó.

La disposición de la Anmat 2659/08, en su artículo 5, indica que la concentración máxima permitida del producto se limita a 0.5 por ciento para líquidos de venta profesional", precisa el comunicado.

"La denominación del producto resulta engañosa respecto de la composición declarada, dado que posee un organofosforado", explicó la Anmat y precisó que los productos "tampoco estaban registrados" ante esa Administración Nacional.

"Los altos niveles de ese plaguicida pueden afectar al sistema nervioso y producir malestares como náuseas y vómitos, agitación, sudor y temblores musculares", completó.

Fuente: Télam

Tomás Mata, referente del Programa de Agricultura Certificada de Aapresid, dice que el camino es demostrar al mundo que se produce con sostenibilidad.

 

1- ¿Cuál es tu visión de la agricultura actual y la del futuro? ¿Dónde está y hacia dónde va?

La agricultura está en un proceso de mejora continua que involucra a la agricultura y también el plano ambiental y social. La agricultura sustentable es el nuevo paradigma en nuestro sector. Históricamente, nuestras preocupaciones fueron siempre técnicas en cuanto a malezas, rendimientos, manejo, sistemas de producción, etc. Hoy, el paradigma nos muestra que la agricultura tiene que resolver también a temas ambientales y sociales que impactan sobre nuestra industria cotidianamente. Hoy la industria agropecuaria va mas allá de los rindes, (parte fundamental pero no suficiente) pero no hay que dejar mostrar qué hacemos y cómo lo hacemos.

 

2- ¿De qué manera se puede avanzar sobre esto?

A nivel mundial las distintas crisis alimentarias y casos relevantes (como vaca loca, gripe aviar o la peste porcina, etc) han encendido alarmas en los consumidores y la necesidad de conocer de dónde vienen sus alimentos, de qué forma fueron producidos, qué aspectos se tuvieron en cuenta en el uso de fitosanitarios, en definitiva, de qué manera se garantiza la inocuidad del proceso productivo. En este sentido, Argentina como productor mundial de alimentos, tiene la enorme posibilidad de mostrar al mundo las cartas de cómo produce y el camino es certificar los procesos.

 

3- En este contexto, ¿cuáles son los principales desafíos de los productores?

El productor tiene el gran desafío de seguir produciendo en cantidad y calidad, cuidando el medio ambiente, los recursos y sus vecinos. Impulsar sistemas de producción sustentables. El sector agrícola argentino es conocido por su gran adopción tecnológica y su constante innovación en términos productivos. Creo que debemos trasladar todo este conocimiento al cuidado del ambiente y los recursos. Estamos preparados para hacerlo y necesitamos generar conciencia, promover las buenas prácticas con incentivos concretos que permitan al productor argentino volcar todo su conocimiento y técnica al cuidado del medio ambiente y su entorno.

 

4- ¿Están preparados los productores para las transformaciones que vienen?

El agro es un gran generador de datos. Y lo más novedoso los últimos años es que además de tener herramientas y metodologías para recolectar datos están las que permiten cruzar esos datos, cotejarlos y convertirlos en información útil para la toma de decisiones. Esto es el “big data”, que cada vez tiene mayor importancia en el sector agrícola. Esta recolección de datos hace que podamos aplicar inteligencia de negocio basado en datos, que nos permitan identificar problemáticas, áreas para mejorar y recursos necesarios. Pero además, podemos aplicarlo fuera de los negocios y mostrar el impacto de nuestra producción sobre los agroecosistemas. En este contexto creo que el productor está ávido por mejorar continuamente y desde las instituciones apoyamos esta iniciativa. La capacitación constante hace que sea un sector muy permeable a nuevas tecnologías. Finalmente, también pienso que la preparación es importante.

 

5- ¿Cómo imaginás que será la agricultura argentina en cinco años?

Deberíamos construir estructuras de gestión, regulación y apoyo que nos permitan capitalizar el interés internacional y construir programas de investigación sólidos que nos permitan apoyar la seguridad alimentaria con prácticas sustentables. Creemos que el mundo demanda alimentos en cantidad y calidad, y tenemos la posibilidad de agregar valor a nuestra producción certificando los procesos y logrando sellos de calidad que nos permitan salir al mundo en busca de nuevas oportunidades. Debemos mostrar y dar garantías de inocuidad y calidad en nuestros procesos productivos. Tenemos las herramientas necesarias para hacerlo: gran capital humano y tecnología.

Fuente: Clarin

Técnicos del INTA crearon una bomba de río para la Patagonia y un molino que funciona con vientos de baja velocidad en Chaco. Con energía eólica y cinética de los cursos hídricos, proveen agua para riego y doméstica en producciones familiares. 

En Río Negro y Chaco, técnicos del INTA desarrollaron tecnologías que aprovechan la energía de los ríos y del viento para llevar agua a las zonas productivas. La primera es la bomba de río que, fabricada con una manguera enrollada dentro de un tambor y una hélice, permite que se eleve hasta un tanque. 
Basada en un diseño de Arquímedes y desarrollada por el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) Patagonia y el INTA Cipolletti, flota en los cauces y utiliza la fuerza del movimiento hídrico para dar riego y para consumo doméstico en zonas sin acceso a energía eléctrica. "La bomba de río es un implemento que se sirve de la energía cinética de los cursos de agua –ya sean arroyos, canales o ríos– para elevar el agua", explicó Lucas Zanovello, especialista del IPAF. 

 

Con una serie de bobinas de manguera ubicadas en forma arrollada dentro de un tanque, es colocado a nivel de flotación en el río e impulsado por una hélice. "Estas bobinas giran con la fuerza del curso de agua y toman pulsos alternados de agua y aire, que generan la presión suficiente para cargar un tanque", describió. El sistema no se fabrica a escala industrial. "Si bien no hay fabricantes que lo vendan ya armado en Latinoamérica, es muy sencillo y cada productor puede hacerlo en su casa o junto con los técnicos del INTA que brindan apoyo en cada agencia de extensión", dijo. Por su bajo costo, es viable colocar varias bombas para ampliar la capacidad de riego y conformar un sistema continuo de provisión hídrica. "Aún a nivel de prototipo, funciona las 24 horas, todo el año y bombea hasta 7.000 litros de agua por día", estimó y calculó que "una familia consume entre 300 y 500 litros diarios de agua, por lo que el excedente queda disponible para uso productivo". 

Hasta el momento, hay cuatro prototipos en ensayo: en el Río Negro y en Neuquén, en el principal canal de riego de la ciudad de Senillosa, Río Limay y en un canal de la zona de Centenario. "Estamos explorando el uso productivo para abastecer bebederos de animales, riego de huertas familiares y de pequeñas parcelas de pastura", remarcó. 
Para que funcione, hay que tener en cuenta la velocidad del curso de agua –la mínima es de 0,3 metros por segundo– y su profundidad, ya que la bomba debe colocarse en flotación sin rozar el lecho. "Lo ideal es que no se registren bajas de caudal", expresó Zanovello. "No obstante, si eso sucede, la bomba pararía y se quedaría estática hasta que regrese el nivel de agua", aseguró. El sistema requiere cinco elementos principales: bobinas de manguera arrolladas en un tanque, un acople rotativo –aspersores de jardín u otros–, una manguera de salida, una paleta de ventilador a modo de hélice y algún elemento flotante –telgopor, rollos de espuma de polipropileno o una botella– que es adosado al tambor. 

 

Para construirlo, se ubican cinco medios tachos en forma de estrella, unidos a un eje, en cuyo extremo hay un disco que transfiere el movimiento circular del caño a otro sistema que hace subir y bajar un pistón y permite extraer el agua. Gracias al movimiento, "es posible levantar el agua desde un pozo o represa para cosecha hacia la superficie y, por gravedad, cae a través de una manguera hasta un tanque que la almacena", recalcó. "A razón de 10 horas trabajadas por día, esta tecnología abastece un tanque de 2.000 litros que es el volumen promedio requerido por un productor de pequeña y mediana escala", calculó. 

El generador cuenta con una válvula de retorno que regula el nivel de agua en la pileta y la devuelve al pozo en caso de excedente. Además, posee un sistema de resortes que compensa el impacto del viento sobre las aletas. 
Esta tecnología es aplicada por tres productores de la zona y hay dos emplazados en la unidad del INTA Sáenz Peña con fines demostrativos. Próximamente, se instalará otra estructura en el campo experimental de Deán Funes del INTA Manfredi, Córdoba. 

"Nuestra inquietud es colocarle un dínamo a ese molino que permita cargar una batería y generar electricidad para uso doméstico", relató Derka. "También observamos que el sistema podría ajustarse para extraer agua ubicada a mayor profundidad", agregó. 
El generador requiere una columna de hierro, caños de plástico y algunas válvulas de fácil obtención. "La columna suele ser lo más costoso, pero es posible reemplazarla con postes de madera. En suma, estimamos un costo de 6 mil pesos con relación a los 40 mil requeridos para el montaje de un molino convencional", subrayó el técnico. 

Energías renovables distribuidas

Según señaló Sergio Justianovich, especialista en energías renovables del IPAF Pampeano, "en muchos lugares la población rural presenta dificultades de energía". En ese sentido, explicó que "el desarrollo de tecnologías para el uso de energías renovables abona al concepto de soberanía energética, que implica un cambio en la concepción de consumidores pasivos a productores de su propia energía". 
Si bien los beneficios ambientales de muchos de estos artefactos están probados, su expansión en el sector rural está condicionada. En ese marco, desde el IPAF "la propuesta de trabajo no tiene como base a un artefacto en particular –por ejemplo un calefón solar, una bomba de río o una estufa eficiente–, sino al sistema tecnológico que posibilita resolver el problema de acceder al agua caliente, bombear agua o calefaccionar un ambiente", comentó. 

"El enfoque de energías renovables distribuidas implica no sólo la adopción de artefactos y tecnologías que disminuyen el impacto ambiental –frente a las fuentes convencionales como los derivados del petróleo– sino que también hace hincapié en el modo en qué estas tecnologías se disponen en el territorio y en quiénes tienen su propiedad", explicó. "Estas alternativas contribuyen a generar autonomía en los usuarios, que ya no dependen de las grandes redes de distribución y que a mediano plazo pueden reducir los altos costos que implica la energía en las zonas rurales", indicó.

Fuente: INTA

 

En muchos países, hoy 22 de abril se festeja el Día de la Tierra. ¿Por qué se celebra?

 

El día sirve para crear conciencia sobre los problemas de superpoblación, contaminación, conservación de la biodiversidad, y otras preocupaciones ambientales.

Según el sitio oficial de las Naciones Unidas, con la celebración se admite "la responsabilidad colectiva de fomentar la armonía con la naturaleza y la Madre Tierra, para alcanzar el equilibrio justo entre las necesidades económicas, sociales y medioambientales de las generaciones presentes y futuras".

El primer Día de la Tierra

 

El primer Día de la Tierra se celebró el 22 de abril de 1970. El promotor fue el senador demócrata estadounidense y activista Gaylord Nelson. Con el festejo, Nelson buscaba hacer presión para crear una agencia ambiental a nivel federal en Estados Unidos. Lo logró.

Del evento participaron dos mil universidades y diez mil escuelas. Gracias a la manifestación, el gobierno de Estados Unidos creó la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency), y sancionó una serie de leyes destinadas a la protección del medio ambiente.

¿Por qué el 22 de abril?

 

¿Y por qué el 22 de abril? Nelson eligió esta fecha porque pensaba que era la mejor para garantizar la asistencia de estudiantes universitarios y maestros, que eran quienes mayoritariamente apoyaban la causa. El 22 de abril no coincidía ni con exámenes ni con vacaciones, no se superponía ni con Pascua, ni con Pésaj, ni con otras celebraciones.

Como se ve, Nelson tomó sus recaudos para elegir la fecha. Pero se le pasó algo: el 22 de abril de 1970 fue el centésimo aniversario del natalicio de Lenin. El Día de la Tierra se celebró sin que sus organizadores sepan la coincidencia. Sin embargo, después, detractores de la causa ambientalista argumentaron que el ecologismo era un "engaño comunista", según indicó en su momento la revista Time.

Feunte: La Nación

Imagen: almargenweb

 

Como disciplina científica, propone herramientas y técnicas para diseñar sistemas productivos sustentables. Aportes del INTA a este campo de conocimiento desde la gestión ambiental, la biodiversidad, el estudio del clima y el ordenamiento territorial.

La definición de la agroecología está enmarcada en las tensiones propias de todo campo de desarrollo disciplinar. Reconocida por la literatura científica en los años 30 del siglo pasado, surge en el continente americano en los ´70 como expresión de una nueva manera de hacer agricultura –asociada con la sustentabilidad de los sistemas y sus impactos ambientales y en la salud humana–.

En los ´80, aparece ligada a movimientos sociales y campesinos en Centroamérica hasta llegar, no sin controversias y con debates en plena vigencia, a ocupar un lugar destacado en la agenda institucional de los organismos de ciencia y tecnología.

La institucionalización alcanza a “organismos como el Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia (INRA), la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA) de Brasil o el INTA en Argentina”, señaló Pablo Tittonell, coordinador del Programa Nacional Recursos Naturales, Gestión Ambiental y Ecorregiones (PNNAT) del INTA.

En este último, la agroecología plantea una serie de debates a su interior y desafíos en innovación tecnológica y organizativa, con aportes desde “la gestión ambiental, la biodiversidad, el estudio del clima y el ordenamiento territorial”, reconoció el coordinador.

En un escenario de crecimiento demográfico, cambio climático y degradación de los ecosistemas naturales, la agroecología constituye una alternativa que permite generar más alimentos y hacerlo de manera sustentable.

Al respecto, es necesario conocer ¿qué es para el INTA la agroecología? Según Tittonell: “Lo que tratamos de mostrar en el trabajo diario es que, en realidad, la agroecología ofrece elementos muy importantes para la agricultura en pequeña y a gran escala”.

Tittonel: “La agroecología ofrece elementos muy importantes para la agricultura en pequeña y a gran escala”.

Se trata de una disciplina que integra una serie de conceptos, herramientas y técnicas que permiten conceptualizar desde la escala de parcela hasta una escala de paisaje.

“Es una oportunidad para integrar distintas dimensiones: ecológica, social, económica, política y tecnológica en el desarrollo del territorio. También un valioso aporte para pensar la sustentabilidad de las ciudades, cómo se alimentarán en el siglo XXI y cómo se contribuirá a la resiliencia de los asentamientos humanos”, explicó Beatriz Giobellina, coordinadora del Proyecto Específico Soporte Técnico y Capacitación en Procesos de Ordenamiento Territorial Rural del PNNAT del INTA.

Por su parte, Maximiliano Pérez, del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) Región Pampeana del INTA, la caracteriza como “una herramienta que permite a los productores aumentar los niveles de autonomía”. Esto los lleva a reducir los niveles de dependencia que “hoy les plantea la agricultura y la tecnología”. Otro factor importante “es el aumento de la diversidad”, ya que hay distintas formas de practicarla.

 

Pérez: “Es una herramienta que permite a los productores aumentar los niveles de autonomía”.

"Ciencia, práctica y movimiento”

Diferentes teóricos –como Alexander Wezel– definen a la agroecología como una disciplina científica, como un sistema de prácticas agropecuarias y como un movimiento social-político de agricultores, científicos, organizaciones de base y consumidores. Es decir: “ciencia, práctica y movimiento”. Y aun así “hay distintas posiciones”, dijo Tittonell, tras afirmar que, sobre todas las cosas, “la agroecología es agronomía de alto nivel”.

“La agricultura del futuro será agroecológica”, enfatizó Miguel Altieri, docente en la Universidad de California –Estados Unidos– y referente internacional en la materia. En esa línea, sostuvo que “la agroecología debería considerarse una política de Estado, debido a que permite instaurar otro esquema que corta los circuitos hegemónicos entre productores y consumidores y actúa como bypass hacia un sistema alimentario local y justo”.

De acuerdo con Beatriz Giobellina, investigadora repatriada por el Programa Raíces, los agrónomos ven a la agroecología “más desde el lado de la producción, y en forma complementaria, nosotros –arquitectos y planificadores– la vemos desde el diseño de paisajes agroecológicos”.

En tanto, Martín Pérez, coordinador del Proyecto Específico Dinámica territorial del uso y cobertura del suelo de la República Argentina del INTA, sostuvo: “Hay una total sintonía en la forma de pensar un territorio sostenible y los enfoques orientados hacia la agroecología, y aquellos que buscan visibilizar los servicios ecosistémicos”.

Por ejemplo, en la producción agrícola de interface urbano-rural “la agroecología viene a ser una propuesta sumamente enriquecedora” y, para desarrollar todo su potencial, debe ser entendida “tanto como una ciencia, como una práctica y como un cambio cultural”, aclaró.

Altieri: “La agricultura del futuro será agroecológica”.

 *Este es un extracto de la nota publicada en la revista RIA vol. 42 N° 3 – Diciembre 2016 .

Fuente: INTA

 

Durante este mes y el que viene, como los fríos son muy intensos, no conviene hacer siembra directa. De todos modos como hemos planificado nuestra huerta, tendremos verduras para cosechar durante junio y los meses siguientes.

Especie

Variedad

Tipo de siembra

Cosecha

ARVEJA

Onward

Directa

Sep-Oct.

BERENJENA

Florida Market

Almácigo

Nov. A Marzo

CEBOLLA

Val 14

Almácigo

Enero

PIMIENTO

Fyuco

Almácigo

Enero

TOMATE

Raúl INTA

Almácigo

Nov. –Dic.

FLORES

Alelí-Claveles-Clavelinas-Lino-Azucenas-Achyras Fresias-Pensamientos

Todas se siembran al aire libre y florecen en

Primavera

En este mes comenzamos con los almácigos de algunas especies de verano como tomate, pimiento y berenjena. Como son especies muy sensibles al frío conviene hacerlas en un cajón que podamos guardar en la cocina de nuestra casa para sacarlo durante la mañana y entrarlo al atardecer. Para esto necesitamos:

  1. Un cajón de madera de 15 a 18 cm de alto aproximadamente.
  2. Papel de diario para hacer los cucuruchos, cortado en rectángulos de 18 cm de largo por 7 cm de ancho.
  3. Un marco de madera, con las medidas externas del cajón que se va a utilizar, y que esté cuadriculado con alambre o hilo grueso formando celdas de 4 cm x 4 cm

Esto sirve para mantener armados los cucuruchos de papel mientras se llena el cajón.

Preparamos la tierra para rellenar los cucuruchos, mezclando 1 parte de tierra sin salitre o abono orgánico, 1 parte de arena y 1 parte de guano fermentado.

Se aconseja regar una o dos veces esta mezcla antes de armar los cucuruchos.

Durante este mes vamos a cosechar lechuga, escarola, espinaca, acelga, repollo y zanahoria sembradas durante el mes de Febrero y Marzo.

Si contamos con abono orgánico terminado (lo sabremos porque no vamos a distinguir los residuos que habíamos incorporado), debemos zarandearlo y apilarlo en un sector de la huerta tratando que no quede a la intemperie. Utilizar el material más fino que pase a través de la zaranda para rellenar los cucuruchos para los almácigos. El resto de material más grueso lo colocamos como mantillo para proteger al suelo y a las plantas de las heladas.

Fuente: INTA - Guillermo AGUIRRE

 

Agroquímicos: Distancias Mínimas. Ministerio de Agroindustria

Buenas Prácticas Agrícolas : Zona de amortiguamiento